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El Zoológico de Cristal: The Glass Menagerie

05.22.2018

El zoo de cristal: The Glass Menagerie

 

 

El zoológico de cristal una de las obras maestras de Tennessee Williams, es una joya de la dramaturgia mundial, que refleja el realismo como categoría estética, uno de los estilos más difíciles de abordar debido a su potencialidad dramática.

Es una obra que propuso una renovación en los códigos teatrales de mediados del siglo XX, destacándose el quiebre en la unidad espacio/tiempo/acción y que además relaciona el alto nivel poético de su relato que muestra la fragilidad emocional de los seres humanos.

  

Expone fantasías silenciosas y aisladas, a través de la relación de una madre y sus dos hijos. Cada uno de estos personajes busca en el esfuerzo cotidiano el sentido de sus propias vidas.

 

El montaje de Diego del Río posee un enorme valor artístico ya que articula con inteligencia y vigor un lenguaje escénico plenamente logrado que refleja sensibilidad y talento. Excelente actuación de Blanca Guerra quien se consagra como una primera actriz en el papel de Amanda Wingfield, Pedro de Tavira Egurrola quien interpreta a Tom Wingfield y muestra su talento desde que pisa el escenario, Adriana Llabrés encarna el personaje de Laura y Mariano Palacios y David Gaitán, alternan funciones en el papel de Jim.  

 

 

Amanda es una mujer sureña que abandona el mundo idílico de Blue Mountain para instalarse en un sórdido apartamento en San Louis al que se accede por la escalera para incendios. A Blue Mountain solamente regresa mediante recuerdos. Madre dominante y castrante, que muestra una curiosa mezcla de idealismo y sentido práctico. Se siente con el poder de manejar, disponer y controlar la vida de los demás de una manera neurótica y obsesiva.

 El Zoo de cristal presenta una ecuación bien conocida: el microcosmos familiar que nos remite a la esencia humana a través del retrato de una familia norteamericana de los años 30 durante la Gran Depresión, mostrándonos un corte transversal en el flujo social que refleja la mecánica sobre la cual evoluciona un destino colectivo y cómo influye la compleja fuerza social.

Esta obra muestra la historia de la familia Wingfield, una familia de Estados Unidos del siglo pasado, la cual está formada por Amanda (la madre), Tom (el hijo), Laura (la hija) y el retrato de un padre que les abandonó dejándoles a su suerte; otro personaje es Jim, compañero de trabajo de Tom y antiguo compañero de estudios de Laura. Con la llegada del cuarto personaje, esta familia tratará de asegurar el futuro de un sueño irrealizable.

La trama comienza cuando se entera de que su hija Laura ha abandonado las clases de mecanografía debido a su timidez derivada de un defecto físico: una leve cojera que la ha transformado en un ser patológicamente inseguro y frágil. Vive sumergida en un mundo ideal jugando con una serie de animalitos de su zoo de cristal siendo su favorito, un unicornio.

 

 

Pasa el tiempo cuidando esta colección y escuchando los viejos discos de su padre. Ante esto Amanda decide que es necesario buscarle un pretendiente que se case con ella. Así que le pide a su hijo Tom que invite a cenar a un compañero del trabajo. Y así llega a la casa de los Wingfield como una esperanza, como una bocanada de aire fresco, es el clavo ardiente al que la madre pretende asirse para asegurar el futuro de su hija. Pero tras la cena, se verá que el resultado del esfuerzo ha sido infructuoso, ya que Jim le confiesa que está comprometido y que se va a casar. Lo único que le deja a Laura es el unicornio roto, sin el cuerno, convertido en un caballo corriente y todos quedan convertidos en figuritas de cristal a punto de romperse.

Tom, trabaja en el almacén de una zapatería, en sus ratos libres escribe poemas en las cajas de zapatos y va al cine. Él es quien sostiene a la familia, sueña con un mundo de aventuras y con escapar de ahí, finalmente al igual que hizo su padre, abandona a su madre y a su hermana para emprender su propia vida.

A su vez, impacta la figura del padre ausente, que está en boca de los personajes y cuya fotografía se destaca en momentos clave. La historia se cuenta desde la perspectiva de Tom, quien abre y cierra la obra con dos monólogos estremecedores y que son un reflejo autobiográfico del autor, en la que nos muestra el retrato de su dominante madre, de su hipersensible hermana, y de sí mismo. 

 

La obra representa a toda la familia, pues si bien la colección es de Laura, cada uno de ellos es la cristalización de una determinada postura ante la vida, viviendo cada uno en su propio mundo en el que los demás no tienen cabida. Lo único que tienen en común es que ninguno de ellos vive en el presente. Amanda lo hace en el pasado, Tom en un futuro nebuloso y Laura está ajena a cualquier sentido del tiempo, ni presente, ni pasado, ni futuro.

El elenco cumple de gran manera con sus personajes, los cuales se desplazan por una línea que los lleva por diferentes estados y emociones que reflejan sus sentimientos a través de la música de Iker Madrid.

El diseño de escenografía de esta puesta en escena está a cargo de Jorge Ballina que hace una propuesta que se sale del realismo para tornarse simbólica mostrándonos las fracturas de los personajes con la vida y consiste en un enorme polígono que ocupa la totalidad del escenario y en cuyo interior se reproducen la sala y el comedor, dispuestos de manera inclinada, semejando una pintura cubista de una casa distorsionada al igual que las mentes de los personajes.

 

El diseño de iluminación es de Víctor Zapatero y va acorde con la psique de los personajes, perdidos en un mundo de cristal, Jerildy Bosch apoyó en el diseño de vestuario.

Esta magnífica obra se presenta en la ciudad de México en el Teatro Helénico bajo la producción de Óscar Uriel, Rodrigo Trujillo y Jacobo Nazar y con la producción ejecutiva de Diego Flores.

 

 

El Zoo.

En teatro: se estrenó en Broadway el 31 de marzo de 1945 con Laurette Taylor, Julie Haydon, Eddie Dowling y Anthony Ross en el Playhouse Theater, manteniéndose en cartelera durante 563 funciones. En Argentina en 1947 con Margarita Xirgú y Esteban Serrador. En 1965 y 1975 con Maureen Stapleton y Piper Laurie, en 1983 con Jessica Tandy y Amanda Plummer, en 1995 con Julie Harris y Calista Flockhart, en 2005 con Jessica Lange y Sarah Paulson y en 2013 con Celia Keenan-Bolger y Cherry Jones y en 2017 por Sally Field y Joe Mantello.

En cine: Fue llevada a la pantalla grande en 1950 por Irving Rapper con Gertrude Lawrence, Jane Wyman y Kirk Douglas. En 1973 una adaptación televisiva fue protagonizada por Katharine Hepburn y Sam Waterston. En 1987 fue dirigida por Paul Newman y protagonizada por Joanne Woodward, John Malkovich, Karen Allen, y James Naughton.

 

El dramaturgo.

Thomas Lanier Williams, más conocido como Tennessee Williams, uno de los dramaturgos más destacados del siglo XX. Ganó el Premio Pulitzer por “Un tranvía llamado deseo” (1948) y por “La gata sobre el tejado de zinc caliente” (1955), un Premio Tony a la mejor obra por “La rosa tatuada” (1951) y el premio de la Crítica Teatral de Nueva York por “El zoológico de cristal” (1945) y “La noche de la iguana” (1961), entre otros galardones. Más de 20 de sus obras se han representado en Broadway y varios países alrededor del mundo.

 

 

 

 

 

 

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