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¿Por qué los países liderados por mujeres han respondido mejor a la crisis del coronavirus?

05.11.2020

 

De 193 países, sólo 10 están gobernados por mujeres. En el ámbito de la participación política, las cifras hablan por sí solas: el 90% de los Jefes de Estado y de Gobierno son hombres, al igual que el 76% de los legisladores. Aunque ha habido un pequeño aumento en la representación de las mujeres en la política, en algunos países más que en otros, para llegar a la paridad, según la ONU se necesitan 107 años.

 

Según María Fernanda Espinosa, presidenta de la Asamblea General, la participación de las mujeres en la política promueve la estabilidad económica y contribuye a fortalecer las instituciones y también se ha demostrado que una mayor representación de mujeres en los Parlamentos asegura el avance en las reformas de leyes discriminatorias y un aumento en la inversión en áreas claves como salud, educación y protección social.

 

Desde que estalló la pandemia del coronavirus, se han realizado diferentes modelos en distintos países que muestran gestiones acertadas o ineficaces para combatir el virus y de acuerdo a las estadísticas se comprueba que los países gobernados por mujeres han tomado decisiones más efectivas que los hombres a la hora de gestionar este problema. No hay un patrón común, geográfico o de población, que pueda añadir otra razón.

 

 

Las respuestas ante la pandemia del nuevo coronavirus varían según cada país, pero hay siete países: Islandia, Taiwán, Noruega, Alemania, Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda que tienen dos cosas en común: destacan por la gestión y el manejo de la contingencia que han hecho de la crisis del coronavirus y están liderados por mujeres quienes han sobresalido por su temprana intervención con estrategias distintas para la contención del virus -como una prevención temprana, la realización de pruebas exhaustivas o una comunicación efectiva y transparente-, lo cual pone como relieve el que sus países presenten cifras de contagios y muertos menores, e incluso algunos ya están empezando a restaurar la normalidad en sus ciudades. Los estilos de liderazgo de las mujeres pueden ser diferentes, pero en este caso han sido  beneficiosos.

 

 

1. Alemania: identificación temprana de portadores

Angela Merkel, física de formación y canciller de su país desde 2005, tomó medidas mucho antes que sus vecinos europeos y ha dado cátedra de lo que significa estar al frente de una nación y de lo que significa liderazgo. Tiene 14 años en el poder y 70% de popularidad.

"La pandemia del nuevo coronavirus es un asunto que hay que tomarse en serio, es la mayor amenaza que tenemos desde la Segunda Guerra Mundial, se puede contagiar el 70% de la población", dijo en la fase más temprana del brote y alertó a la población. Por eso mandó a hacer tests a la población antes que otras naciones del mundo, activó todos los recursos sanitarios del país, movilizó a todas las empresas de biotecnología y a todas las facultades de medicina de todas las universidades alemanas.

El resultado es que la tasa de mortalidad en Alemania es mucho más baja (casi un 30% menos) que la de sus vecinos europeos y es el país mejor preparado para afrontar la recesión. Según comentó a BBC Mundo el Instituto Robert Koch de Virología, responsable de la estrategia alemana frente al COVID-19, una de las claves habría estado en la identificación temprana de los portadores del virus para frenar la expansión de la enfermedad.

 

 

2. Dinamarca: la excepción europea del coronavirus

La socialdemócrata  danesa y exministra de Justicia, Mette Frederiksen, quien ocupa el cargo de primera ministra del país desde 2019, también reaccionó con prontitud, cerrando fronteras antes que sus vecinos, lo que ayudó a contener la expansión del virus.

Reacción rápida, tests masivos, seguimiento de los contagios, confinamiento selectivo y además garantizó el 70% del salario a quien se confinara voluntariamente.

Dinamarca fue el primer país de la Unión Europea en reabrir guarderías y colegios de manera "controlada" y "prudente" tras los cierres y confinamientos por el coronavirus.

 

 

3. Finlandia: ministra millenial al frente del Estado se apoyó en los influencers

La reacción de la primera ministra, la finlandesa Sanna Marin, de 34 años, también ha sido muy aplaudida.

Sanna Marin es la líder más joven del mundo, es hija de madre soltera y fue criada por dos mujeres. Tiene el apoyo mayoritario de la población por su estrategia de comunicación basada en la transparencia.

Su gestión de la crisis sanitaria le ha proporcionado un aumento de popularidad en las encuestas hasta el 85%, según la CNN.

Enfrentó la pandemia globalcomo la millenial que es, utilizó a los influencers como agentes de cambio para promover medidas de higiene y el aislamiento, además de evitar las “fake news”, lo cual ha resultado la forma más efectiva de difundir el mensaje. Cabe destacar que Finlandia es el país más digitalizado del mundo.

Además, al mismo tiempo fue haciendo acopio de material sanitario a través de la Agencia Nacional de Abastecimiento, (HVK, por sus siglas en finlandés), con lo que los suministros médicos están garantizados ya que en los almacenes secretos de la Guerra Fría tienen una gran cantidad por lo que en Finlandia no hay escasez de mascarillas de protección contra el coronavirus.

El país puso fin al aislamiento en la región de la capital, Helsinki, después de tres semanas, aunque continúo recomendando a sus ciudadanos que eviten viajar y no descartó volver a introducir medidas en caso necesario.

 

 

4. Islandia: test de coronavirus gratuitos a toda su población

Katrín Jakobsdóttir, primera ministra de Islandia, es además presidenta del Movimiento de Izquierda-Verde, optó por una estrategia "única”: ofreció pruebas gratuitas a todos los ciudadanos (sin distinguir si eran sintomáticos o asintomáticos) para detectar el coronavirus lo que ha permitido localizar y aislar nuevos contagios. Es el país que más pruebas ha hecho en proporción a su población, cuando la mayoría de los países tienen pruebas limitadas para personas con síntomas activos. Su proporción entre cantidad de tests y población es cinco veces más alta que la de Corea del Sur. De acuerdo a lo que aconseja la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Pruebas, pruebas y más pruebas".

También estableció un sistema de localización de personas contagiadas aislando a todos sus contactos, evitando cerrar escuelas, comercios, e industrias. Por lo que hizo un confinamiento selectivo, no masivo. Obligatorio para las personas en riesgo y voluntario para el resto. Y para incentivarlo, les dio su sueldo completo a los que se confinaron.

Su estrategia la calificó la BBC como "única en el mundo", según la epidemióloga Kristjana Asbjornsdottir, de la Universidad de Washington.

 

 

5. Noruega: anticipación y  aplicación de medidas estrictas de distanciamiento social y confinamiento temprano

Erna Solberg, primera ministra de Noruega, es socióloga y economista. Las claves de su gestión fueron la previsión y el buen manejo del tiempo, aplicando medidas estrictas desde una fase temprana del brote. El país nórdico fue uno de los primeros de Europa en reaccionar a la pandemia desde que detectó el primer caso nacional, el 26 de febrero.

Una de las acciones más originales por parte de la primera ministra, Erna Solberg, fue una conferencia de prensa dirigida solamente a los niños, donde no se permitieron adultos, ella contestó todas sus preguntas, explicó detalladamente lo que sucedía y trató de tranquilizarlos, explicándoles que estaba bien tener miedo o estar asustados. Los niños noruegos son los principales aliados del gobierno para forzar a sus padres al confinamiento y para tomar precauciones. Dijo: “en una crisis como esta, los niños deben sentir que los tomamos en serio”.

"Fue una idea innovadora", señaló en Forbes, Avivah Wittenberg-Cox, directora ejecutiva de la consultora Global 20-first.

 

 

6. Nueva Zelanda: estrategia de eliminar la curva en vez de aplanarla

Jacinda Ardern es la primera ministra de Nueva Zelanda, otro país que tomó medidas de forma asombrosamente temprana cuando solamente había seis  casos en su país.

Propuso una estrategia que consiste en eliminar la curva (al contrario de aplanarla, como otros países), así es la exitosa estrategia de Nueva Zelanda, "la más estricta del mundo" contra el coronavirus.

Cerró las fronteras a los extranjeros -su principal actividad económica es el turismo- el 19 de marzo y cuatro días después ordenó el confinamiento obligatorio durante cuatro  semanas cuando tan sólo tenían seis casos positivos confirmados. Solo permanecieron activos los trabajadores esenciales y se permitía la salida de los hogares para la compra de alimentos y para hacer deporte cerca de sus casas. Ella y su gabinete se bajaron el sueldo un 20%, estrategia que permanerá por seis meses .

Ahora, la mandataria, que ha sido elogiada por su buena gestión frente a la pandemia, se plantea relajar las medidas de cuarentena parcial en el país.

 

 

7. Taiwán: 124 medidas de acción para evitar la propagación

Un caso significativo es el de Taiwán, donde la presidenta Tsai Ing-wen decidió imponer medidas de intervención temprana y agresiva cuando empezaron a difundirse las primeras noticias del coronavirus a finales de 2019. De esta forma, suspendió todos los vuelos extranjeros y en enero puso en marcha un paquete de 124 medidas para evitar la propagación, sin necesidad de tener que recurrir al confinamiento de su población.

A las pruebas masivas para detectar el COVID-19, se sumó el rastreo de los móviles de aquellos ciudadanos que debían guardar cuarentena.

Ahora, el país insular, que podría haber sido muy vulnerable al COVID-19 por su cercanía a China y por no ser miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), presenta sólo seis  personas muertas.

 

 

¿Qué tienen en común los países que mejor han respondido a la amenaza que el COVID-19 significa para su población?

La respuesta es que tienen como líder a una mujer.

Mujeres líderes de siete países han demostrado al mundo cómo enfrentar mejor la pandemia y nos están enseñando una forma innovadora, alternativa y eficiente de ejercer el poder.

Cifras de contagios y muertes muy inferiores a las de sus vecinos.

Máxima eficiencia en la lucha contra la epidemia.

Máxima unidad política y complicidad de toda la sociedad.

Gran confianza en los gobiernos.

La previsión de que soportarán mejor la recesión que viene con menos pérdidas de empleos y de empresas.

 

Solamente el 5% de los gobiernos del mundo están dirigidos por mujeres y hay un factor común entre todas ellas: han actuado desde un universo alternativo, comunicando con veracidad, calidez, empatía, intuición, lógica y sentido común. Además, han mostrado capacidad de decisión rápida y ejecutiva, mensajes efectivos, claros, transparentes y empáticos, un estilo de comunicación totalmente distinto al que estamos viendo en otros lugares, sentido más grande del interés colectivo, originalidad, calidez, innovación, capacidad de acción, gran creatividad en las soluciones y pragmatismo.

Las mandatarias están dando lecciones al mundo sobre cómo manejar una crisis gravísima y han mostrado casos de éxito en la gestión de la crisis del coronavirus.

En cambio los hombres han politizado la crisis para promover sus intereses políticos.

¿Cómo es posible que ante este ejemplo 183 países sigan gobernados por hombres?

 

 “Las mujeres han liderado las respuestas más rápidas a la epidemia y están logrando la vuelta al trabajo más temprana, tienen menos margen de error porque han demostrado ser más previsoras, han lanzado las medidas más audaces y efectivas de protección social, su liderazgo es más eficaz, más democrático, más colaborador y más compasivo". Washington Post. 2020.

Estadísticas al 10 de mayo 2020.

Alemania: 83 millones de habitantes. 171,324 casos confirmados y 7,549 fallecidos.

Dinamarca: 5.8 millones de habitantes. 10,517 casos confirmados y 526 fallecidos.

Finlandia: 5,5 millones de habitantes, 5,880 casos confirmados y 265 fallecidos.

Islandia: 364,000 habitantes, 1,801 casos confirmados y 10 fallecidos.

Noruega: 5,3 millones de habitantes. 8,084 casos confirmados y 219 fallecidos.

Nueva Zelanda: 4.9 millones de habitantes, 1,492 casos confirmados y 21 fallecidos.

Taiwan: 23.8 millones de habitantes. 440 casos confirmados y 6 fallecidos.