Unorthodox miniserie que cuenta la historia de una joven judía que rompe con la estricta comunidad S


La historia está basada en la vida real de Deborah Feldman, una joven que nació y creció en un barrio judío de Nueva York bajo la educación represiva de una secta ultraortodoxa del judaísmo jasídico que se rige por un sinfín de estrictas normas opresoras del libre albedrío de las personas. Sobre todo, en el caso de las mujeres, cuyo estatus en la comunidad se limita a ser una máquina para tener hijos. A diferencia de la protagonista de la serie, que se refugia en la música, Feldman se inspira en las lecturas de Jane Austen y Louisa May Alcott para evadirse de ese mundo opresor.

La autora escribió su propia experiencia en un libro autobiográfico: Unorthodox. The Scandalous Rejection of My Hasidic Rootsy (Nada Ortodoxa. El escandaloso rechazo de mis raíces jasídicas) y a partir de ahí Winger y Alexa Karolinski escribieron el guion de la miniserie que dirige Maria Schrader.

La serie se desarrolla en dos espacios y dos tiempos. El primer escenario se desarrolla en el pasado, en donde nos narra detalladamente la petición de mano y la boda jasídica de Esther Shapiro, (que interpreta de manera magistral la actriz judía Shira Haas), las relaciones conyugales íntimas con su marido Yanky Shapiro (interpretado por Amit Rahav) y las dudas y miedos que la acechan hasta que toma la decisión de huir a Berlín, embarazada después de una dolorosa relación realizada contra su voluntad.

Otro detalle que nos muestra la serie es que después de la boda, las mujeres no vuelven a mostrar su cabello: se rapan y se cubren con un pañuelo o peluca.

El segundo escenario, nos muestra la vida de Esty –apodo de Esther– desde su llegada a Berlín, una ciudad cosmopolita, multicultural y multirracial donde vive su madre, quien quince antes se fue en búsqueda de una vida en libertad, pero a la que no veía desde que ella tenía tres años.

La música juega un papel esencial, tanto que determina el hecho de que Esty no sea ”como las otras chicas”, como ella misma se encarga de aclararle a su marido antes de la boda. Aprende de forma poco ortodoxa, es decir, a semi escondidas de su comunidad.

La serie tiene pasajes de una intensidad bellísima y nos muestra una serie de simbolismos como cuando recién llegada a Berlín, Esty se baña vestida en el lago Wannsee, enfrente de la casa donde el 20 de enero de 1942, altos cargos de la SS y varios ministros nazis tomaron la decisión de poner en marcha el exterminio del pueblo judío.

Y es ahí donde Esty se libera tras despojarse de su peluca (las mujeres de la secta jasídica Samart debían raparse la cabeza), esta imagen nos muestra su enfrentamiento a lo desconocido, y como logra vencer los miedos y renacer a una nueva vida en libertad.

Otro momento de corte es cuando Esty se despide de su esposo, cuando la encuentra en Berlín e intenta convencerla de que vuelva con el a Nueva York y como muestra de amor se corta el pelo entre las orejas y la sien, lo cual nunca sucede en las sectas ultraortodoxas como las jasídicas, pues los hombres siguen literalmente el dictado El Torá. Ambos terminan llorando abrazados. Una imagen que refleja cómo el marido también es una víctima más de la idea tan radical de la religión impuesta por la comunidad en la que se crió y vivió aislado.

La serie nos muestra cómo se desarrolla la vida de una comunidad ultraortodoxa judía, cuáles son sus ritos, costumbres, tradiciones y miedos. Y también refleja el papel tan limitado y secundario que tienen las mujeres en la comunidad. No solo en el vestuario, los bailes, los ritos, sino en el idioma empleado por los actores (en buena parte de la serie los actores hablan en yiddish, una lengua mezcla del hebreo y el alemán que se desarrolló en la Europa Central y del este partir de la Edad Media y que actualmente es utilizada por los judíos ultraortodoxos).

Pero, más allá del esfuerzo de mostrar fielmente la vida y costumbres de la comunidad jasídica, pone en evidencia la indefensión psicológica y el trauma que sufren aquellos que pretenden descubrir por sí mismos su propio papel en el mundo. Refleja la consecuencia de una religión entendida no como una brújula que ayuda a cada persona a encontrar su propio camino en libertad, sino como un conjunto de reglas que regulan la vida entera de sus fieles hasta en sus más mínimos detalles y suprimen la esencia de la propia personalidad. En definitiva, son normas que delatan grandes limitaciones hacia la libertad individual y forjan una cadena que asfixia a la persona, muchas veces incapaz de liberarse del orden impuesto.

Es una coproducción de la Real Film Berlin y Studio Airlift, distribuida por Netflix, producida por Alexa Karolinski, escrita por Anna Winger, Alexa Karolinski y Daniel Hendler, dirigida por Maria Schrader y filmada en Berlín y es la primera serie de Netflix en donde se habla idish, inglés y alemán.

Unorthodox conocida como Poco Ortodoxa se estrenó en la plataforma de streaming Netflix el 26 de marzo de 2020.

La producción.

El equipo de producción realizó dos viajes de investigación al barrio de Williamsburg en Brooklyn, en donde recorrieron edificios y se reunieron con la comunidad de judíos de Satmar, donde se desarrolla parte de la historia.

La primera parte de la filmación se llevó a cabo en Nueva York y luego se trasladaron a Berlín.​ El diseñador de producción construyó decorados interiores en CCC Filmstudios que se basaron en los exteriores de Brooklyn. Las locaciones de Berlín incluyen la Potsdamer Platz, que sirvió como escenario para la academia de música y sus alrededores, y el lago Wannsee.

Todas las tomas interiores fueron grabadas en los Estudios CCC en Eiswerder en Spandau, una rectoría en Reinickendorf y un salón de baile palestino en Moabit. El museo de instrumentos musicales de la Filarmónica sirvió de telón de fondo para el conservatorio de música.

Netflix lanzó un documental de 20 minutos, Poco ortodoxa: Detrás de cámaras (Making Unorthodox), que narra el proceso creativo y la filmación de la serie en donde se presentan comentarios de Feldman sobre la historia.

La serie cuenta con una magnífica producción, ambientación, vestuario y fotografía, pero sobre todo por el excelente trabajo del elenco.

La autora.

Feldman nació en agosto de 1986 en una familia de la comunidad jasídica Satmar en el barrio de Williamsburg, en Brooklyn, Nueva York. Su madre fue expulsada de la comunidad por ser lesbiana y su padre tenía una discapacidad mental, así que creció con sus abuelos, Bubbi y Zeidy, ambos sobrevivientes del Holocausto.

"Los amé mucho", contó Feldman en una entrevista con Deutsche Welle. "Mi abuela me convirtió en la persona que soy, sin su influencia nunca hubiera conseguido todo lo que he logrado".

Sin embargo, esta devoción por sus abuelos le hizo ignorar sus propias necesidades.

Desde pequeña sabía que era diferente. Le gustaba leer en inglés, pero tenía que esconder los libros bajo la cama porque en su casa y en la comunidad se hablaba yidis.

Le prohibieron una educación laica, no podía ir a la biblioteca pública y su destino era casarse y formar una gran familia.

Durante la adolescencia, la desconexión entre lo que se esperaba de ella y sus verdaderos deseos le causaba un dolor que reprimía al observar a sus abuelos.

"El hecho de que fueran sobrevivientes del Holocausto me hizo ver que mi sufrimiento no se podía comparar al suyo. Nunca quería quejarme de lo que me pasaba porque era muy consciente de lo que padecieron", comenó Feldman a la Deutsche Welle.

La comunidad jasídica en la que creció Feldman fue fundada por judíos ortodoxos sobrevivientes de la II Guerra Mundial que creían que el Holocausto fue "un castigo de dios por la asimilación y el sionismo".

Se asentaron en pleno Nueva York y adquirieron el nombre de su lugar de origen, Satmar, una ciudad húngara en la frontera con Rumania.

Para evitar otro "castigo divino", los Satmar establecieron un estricto estilo de vida de acuerdo a una rigurosa interpretación de la ley judía.

Para Feldman, ese temor al castigo o la ira de dios lo dominaba todo: "Es un estado constante de terror, te enseñan que dios solo existe para ser temido".

Cuando tenía 17 años, Feldman se casó con un joven llamado Eli. Fue un matrimonio concertado.

Para los Satmar, la reproducción es de vital importancia. Se espera que las mujeres tengan entre 10 y 20 hijos para que el grupo crezca de forma rápida y se garantice su supervivencia.

Feldman dio a luz a su hijo en 2006, lo que significó un punto de inflexión en relación con su permanencia en la comunidad. Es aquí donde realidad y ficción toman caminos separados.

En Unorthodox, el esposo de Esty le pide el divorcio justo el día que ella descubre que está embarazada y decide marcharse a Berlín, la ciudad en la que vive su madre. Y Feldman no cortó con todo de forma tan repentina.

El estricto estilo de vida de los Satmar se le hizo insoportable a Deborah Feldman por lo que convenció a su esposo para que se mudaran a otra zona de Nueva York, dejando Williamsburg y la comunidad Satmar atrás.

Lejos de la presión del grupo, Feldman empezó a estudiar literatura en el Sarah Lawrence College. A los pocos años, en 2010, dejó a su marido y se llevó a su hijo, aunque permaneció en Nueva York. Su principal preocupación, era que le arrebataran la custodia del pequeño.

No conocía el caso de ninguna mujer que hubiera abandonado la comunidad Satmar y hubiera logrado quedarse con sus hijos, pero ella lo consiguió.

Feldman no tiene contacto con ningún miembro de su familia desde 2006, cuando se fue de Williamsburg con su todavía esposo y el bebé recién nacido.

Tras la separación, también perdió el vínculo con su marido, aunque han vuelto a hablar posteriormente.

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