¿Y si aplicamos el amor en nuestra vida?

02.21.2020

 

Un día cualquiera, decidí escribir estas palabras para una pareja que se casaba, comparto con ustedes algo que pienso funciona para cualquier pareja que decida formar su proyecto de vida juntos, aprovechando que estamos en febrero el mes del amor y la amistad.

 

No son consejos ni sugerencias, pienso que es solo un aprendizaje, que si lo ponemos en práctica en conciencia plena, nos irá llevando cada día más hacia el verdadero anhelo de plenitud de ser, que es el amor. Va dirigido a la pareja, aunque pienso que funciona en otros vínculos de relación humana y aquí comparto.

 

Deseo que en su vida exista siempre:

 

Amor

Vivir desde el amor, una emoción mágica que entraña todos los sentimientos del espíritu humano, el amor que implica: comprensión, empatía, admiración, respeto, alegría, perdón, amistad, complicidad, apoyo, inspiración, conocimiento, reconocimiento, dicha, aceptación, agradecimiento, tolerancia, paciencia, alegría, confianza, cuidados, paz, afecto, ternura, interés, felicidad…en una lista infinita de sentimientos.

 

Creo que lo importante es que en el amor está implícita la admiración, la inspiración y la transformación. Que cada uno de ustedes sea fuente el uno del otro para llevarlo al centro de su propio ser, alcanzando así, su propia plenitud.

 

Escucha

Habrá momentos fáciles y otros no tanto, en los cuales el saber escuchar al otro es darle la oportunidad de que tenga razón y éste es un acto de amor, que implica la comprensión y la tolerancia. Cuando se escuchen, háganlo siempre de manera empática y viéndose el uno en los ojos del otro y en el papel del otro, así surgirá la comprensión y la empatía.

 

Paciencia y Tolerancia

La paciencia es la más grande manifestación de amor que podemos tener hacia la otra persona y como dice el Dr. Alfonso Ruiz Soto, la tolerancia es “la convivencia armónica de las diferencias”, ¡benditas diferencias! que nos hacen la vida más colorida y enriquecedora. Enriquézcanse el uno del otro con ellas, aprendan el uno del otro y valoren las unas del otro porque así crecerán y serán también capaces de aceptarse tal y como son ya que; no es que tengamos defectos o virtudes, como creemos, solo tenemos características diferentes que nos distinguen como seres únicos e irrepetibles. Cuando comprendemos que somos perfectos, así tal cual, la visión que tenemos del otro cambia. Ustedes son únicos e irrepetibles, no lo olviden.

 

Sonrisas

Una sonrisa te conecta con el otro, te acerca al diálogo, demuestra tu aceptación hacia el otro y rinde más fácil cualquier tipo de comunicación. Sonreír se contagia y aligera el alma.

 

La vida puede darles algunos altibajos pero una sonrisa les dará un respiro para seguir adelante. Que tu sonrisa provenga del amor.

 

Comunicación

Recuerden, el otro “no adivina”, tal vez puede intuir ciertas veces, cada vez más, conforme se conozcan y eso nos emociona, pero si se comunican con amor y sinceridad, sin temor a equivocarse, con respeto, honestidad y claridad, no habrá malos entendidos ni medias tintas. Cuanto más se conozcan el uno al otro, más fácil será su comunicación.

 

Respeto

Crecer al unísono, en este nuevo proyecto de vida juntos que están emprendiendo, implica un crecimiento en plenitud de manera individual para poder ser una pareja plena. Realicen sus proyectos personales para que su proyecto como pareja se complemente.

 

 “A veces hay que ceder”, hemos escuchado eso varias veces, pero esto no implica pasar por alto nuestra propia individualidad para ello, sino acordar lo que es bueno para ti y lo que es bueno para mí, cuyo resultado será algo bueno para ambos consensuado con amor.

 

Perdón

El perdón, una palabra de la cual creemos tener conciencia de su significado, pero no nos damos cuanta que solo perdonamos cuando comprendes que “no hay nada que perdonar”.

 

Habrá situaciones difíciles en las cuales podemos pensar que el otro nos ha ofendido y queremos una disculpa, otras ocasiones en las que necesitamos dar una disculpa. Pero lo realmente importante es que sepamos comprender sin juzgar. ¿Cómo? Con amor.

 

En Semiología de la Vida Cotidiana decimos: “Cuando comprendes perdonas y cuando te comprendes te perdonas.” Si lo aplicamos en la vida, no cargamos el costal de culpas y rencores y la hacemos más ligera. Caminar juntos sin este equipaje es liberador.

 

Agradecimiento

Hablar de agradecimiento es algo muy común, saber agradecer es distinto a solo decirlo. Agradeces con las acciones cotidianas de la vida. Agradeces a la persona que está contigo con un detalle inesperado: un café, un beso, una caricia, una sonrisa, un abrazo, una mirada…

 

El agradecimiento implica una manifestación inesperada de amor hacia el otro. Agradeces que haya decidido compartir su vida contigo, sus proyectos, sus intereses, sus ideas, sus logros y los que no lo han sido, también.

 

Agradezcan juntos la maravillosa oportunidad que tienen de darse el uno al otro todo su ser, con todas sus características que es la mayor muestra de amor y aprendizaje para cada uno. Terminen cada día con una muestra de agradecimiento.

 

La vida es un parpadeo, corre y no nos damos cuenta…el tiempo pasa, vamos cambiando y la vida también, queremos que sea una evolución constante, pero para ello hay que abrir los ojos a nuestra conciencia, auto-observándonos, sin juzgar, siempre con amor, nos vamos reinventando cada día, en búsqueda de la versión más positiva de nosotros mismos, corrigiendo pautas en el camino y acrecentando experiencias.

 

La vida solo es rica en una cosa: en experiencias, las cuales vamos atesorando como perlas. Cada uno de nosotros va ensartando su propio collar de perlas. Tratando de que cada vez sea más largo, y así es como vamos cerrando ciclos.

 

Como decía Machado : “Al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.”  Que ésta vuelta de la vista atrás, sea para ustedes siempre un motivo de dicha y aprendizaje, ver el crecimiento de sus vidas y con lo que ambos las han enriquecido paso a paso, que sea el mayor regalo que se lleven al recorrer la senda que aún les falta por pisar.

 

Como decía Nervo: “Cuando planté rosales, coseché siempre rosas.”

Planten siempre, donde estén, lo mejor de sí mismos y cosecharán sus rosas, percibirán su aroma y disfrutarán de su belleza.

 

Y si algún día se acercan al mar y aparecieran olas que surfear en el camino, saquen la tabla y surfeen juntos; una ola no permanece siempre en la cresta sino que baja y se convierte en espuma en la orilla del mar, en donde ya puedes caminar sintiendo la arena tibia bajo tus pies.

 

Aquí concluyo con mis agradecimientos hacia la pareja, resaltando que son los únicos creadores de su felicidad, que el gran objetivo que buscamos siempre es pasar de la “cultura del sufrimiento” a la “cultura de la paz interna” que es donde se encuentra la verdadera felicidad y los únicos que podemos lograrla somos cada uno con nosotros mismos en un trabajo personal continuo.

 

Que cada acto de su vida esté siempre movido por una sola emoción y en una sola dirección:

El Amor.

 

Con todo mi amor,

Anna.

 

 Semblanza de Anna Bonissone

 

Llegué a México a los 7 años, a la colonial ciudad de Querétaro,         

donde he transcurrido la mayor parte de mi vida. No hablaba español, pero como niña, lo fui aprendiendo en la escuela primaria sin darme cuenta. Recuerdo ser introvertida, tal vez por no hablar el idioma y un poco por mi personalidad.

 

Ingresé a la Facultad de Química de la UAQ en el año del 1978 donde me especialicé en el área de los alimentos agregando una Maestría a dicha educación que finalicé en 1985.

 

En mi vida profesional he tenido la oportunidad de desarrollarme en diferentes ámbitos tales como: impartir clases de italiano en el “Centro Mexicano-Italiano de Artes Gráficas”, Jefe de Control de Calidad en “Quesos La Caperucita”, dando clases de Tecnología de productos lácteos en la UAQ. Clases de desarrollo humano en la Escuela libre de Negocios y últimamente Cursos y pláticas sobre Semiología de la Vida Cotidiana.

 

La vida me fue llevando por diversos caminos, en la búsqueda constante del conocimiento de mí misma, busqué cursos de desarrollo humano y tomé un diplomado de Universidad Panamericana por un año. Luego descubrí la Semiología de la Vida Cotidiana la cual me ayudó a comprenderme como persona y mi principio de realidad, redescubriendo mi ser y buscando mi propia plenitud, así que, decidí certificarme como Consultora y Comunicadora en Semiología de la Vida Cotidiana, en un camino que duró siete años, finalizando en el 2017 lo cual ha sido un parteaguas en mi vida.

 

Sintiéndome atraída por otros campos como la estética y la comunicación tomé un diplomado en Interiorismo en 2018 y un seminario en Comunicación en 2019 en el ITESM.

 

El arte es otra faceta que me atrae en todos los sentidos, tal vez hay una parte mía innata y otra adquirida. Amo todas las bellas artes. Participé en un grupo de teatro para padres, canté en un recital y he tomado algunas clases de pintura al óleo, aunque no he continuado, no deja de ser una experiencia sensorial y emocional maravillosa donde la expresión del espíritu humano se revela como un espejo extraordinario que nos conecta con nosotros mismos.

 

Mis padres, vivieron la segunda guerra mundial, recuerdo que mi madre comentaba las cartas interminables que mi padre le escribía. Al recordar esto me surge la inquietud de escribir algo relativo a las emociones humanas y qué mejor que empezar con el amor que es la pieza fundamental desde la cual, hemos escuchado siempre que gira la vida.

 

Elegir vivir desde el amor y no desde el miedo es algo que podemos definir con nuestro libre albedrío, nunca es tarde para empezar, siempre tenemos toda nuestra vida por delante para ello.

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