¿Cómo serán las escuelas después del coronavirus?


Mientras las autoridades plantean realizar modificaciones a los calendarios escolares, los alumnos, padres de familia y maestros han asumido que las dinámicas no serán las mismas que antes.

Después que disminuya considerablemente el ritmo de contagios de Covid-19 cuando las personas empiecen a retomar sus actividades, uno de los asuntos más importantes será el relacionado con la educación de la población más joven del país y cómo cambiarán las dinámicas al interior del salón de clases.

Y muchos padres se preguntan: “¿Es seguro y saludable llevar a mis hijos a la escuela?”, ¿Habrá algún repunte del virus en otoño?

A pesar de la zozobra que generará en los padres el regreso de sus hijos a las instituciones educativas, los cambios serán evidentes en temas como las medidas de salud y de higiene, como las que hemos escuchado recurrentemente como el lavarse frecuente de manos, desinfectar los objetos constantemente y el distanciamiento social las cuales serán fundamentales.

Ante el hecho de que todavía no existe una cura o vacuna para el Covid-19, las autoridades de acuerdo a las recomendaciones de la OMS, han propuesto reducir el contacto social entre los alumnos dentro de los salones de clase por la posibilidad de contagio.

Si bien los casos graves de coronavirus entre los niños han sido poco frecuentes en México, también se debe tener en cuenta que ellos no son los únicos ocupantes del espacio, por lo que también se debe considerar a los maestros y al personal de apoyo escolar.

En este sentido, una medida podría ser que se opte por reabrir en primera instancia las escuelas primarias, pues los estudiantes están con un solo maestro durante la mayoría del tiempo, por lo que habría menos probabilidades que el virus se contagie a más personas.

También se ha propuesto modificar los horarios o días de clase, se ha planteado que los niños asistan de manera escalonada, es decir, lunes, miércoles y viernes de una semana y en la siguiente sólo los martes y jueves.

Respecto a este punto, las autoridades educativas también se han planteado modificar los calendarios. Hasta el momento, en México todas las instituciones educativas cerraron oficialmente sus escuelas el resto del año escolar, el cual ya dieron por clausurado ya que el 5 de junio terminó el Aprende en Casa y el 19 de junio concluyó el ciclo escolar. La Secretaría de Educación Pública estableció el 10 de agosto como fecha para el regreso a las aulas.

Lo que se mantiene como un hecho es que mientras haya problema de contagio, la educación remota debe continuar y mejorarse tanto para los profesores como para los niños, pues las escuelas no están preparadas para futuros brotes de la infección a pesar de las medidas de higiene que piensan adoptar.

Además existe una problemática relevante, en México desde hace muchos años, hay una brecha digital que ha perjudicado a miles niños y a comunidades enteras, ya que muchas no tienen internet, ni tableta y menos una computadora.

Los estudiantes volverán a las clases de forma muy diferente a cómo se ha producido en los años anteriores.

Cuando se retomen las actividades en las instalaciones escolares, los estudiantes no podrán llevar a cabo las mismas dinámicas sociales que tenían antes de la emergencia sanitaria, volverán a las clases de forma muy diferente a cómo se ha producido en años anteriores pues no habrá reuniones grupales ni actividades deportivas, entre otras cosas.

Además, del impacto social, el económico también se ha manifestado en las instituciones educativas pues muchos padres de familia no han podido pagar las colegiaturas y muchas escuelas no han realizado las rentas de sus planteles.

En el caso de educación superior y con base en lo acordado con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el regreso a las universidades no se dará antes del 7 de septiembre.

Un mundo sin escuelas.

Debido a la propagación de la pandemia estamos viviendo en un mundo sin escuelas: las soluciones que encontraron distintos países para que los alumnos se eduquen a distancia en medio del coronavirus es muy distinta pues muchos no cuentan con la infraestructura necesaria y se han ido adaptando poco a poco.

El 90% de la población estudiantil global está sin clases presenciales debido a la pandemia.

En casi todo el mundo, las escuelas y las universidades están cerradas. Según el último reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), unos 185 países suspendieron las clases en todo su territorio más otros que suspendieron en forma parcial. En total, más de 1,500 millones de alumnos afectados. Esa cifra representa al 90% de la población estudiantil global.

Es un fenómeno sin precedentes. Nunca, los sistemas educativos habían tenido un apagón semejante, un cierre sincrónico a escala mundial. Por primera vez en la historia, los alumnos no pueden concurrir a las aulas. La medida rige por temor a que la pandemia de la Covid-19 se siga esparciendo.

La prohibición tiene lugar más allá de que hay evidencia de que los estudiantes -niños, adolescentes y jóvenes- representan la población de menor riesgo. Es que también se sabe que, pese a ser los menos afectados, son transmisores activos de coronavirus. Eso sin mencionar que muchos docentes, sobre todo en las universidades, tienen más de 60 años y, por ende, entran en la clasificación de grupos vulnerables.

El avance de la pandemia no dio tiempo de que las escuelas se organizan con tiempo. Obligó a que tomaran reacciones rápidas, casi inmediatas, que en la mayoría de los casos implicó continuar con la educación a distancia. Ningún sistema educativo del mundo, salvo contadas excepciones, estaba preparado para una migración total, para pasar del modelo analógico al digital, para moverse de las aulas físicas a las aulas virtuales y menos en tan poco tiempo.

En España, uno de los países más golpeados por el coronavirus, suspendieron las clases el 9 de marzo. En principio, la medida era por 15 días, pero debieron prorrogarla. La capital española puso en marcha EducaMadrid, donde las escuelas disponen de aulas virtuales para mantenerse comunicados con sus alumnos y compartir tareas y aún no está claro si todo el alumnado podrá volver a clases de forma presencial. El plan del Gobierno Español para la vuelta a clases en septiembre podría suponer que una mitad del alumnado se incorpore de forma presencial a la actividad escolar mientras que la otra mitad tendría que seguir recibiendo clases de forma telemática.

En Italia, por su parte, el regreso a las aulas estaba previsto para el 18 de mayo, pero no fue posible. Por eso, convirtieron en obligatoria la “tele-educación”, que hasta entonces solo era una recomendación y piensan que los alumnos regresen a clases en septiembre.

Nueva York es el estado más afectado de Estados Unidos. Hasta el día de hoy registra, 17,389 muertes por Covid-19 y mas de 211,360 casos positivos y las escuelas siguen cerradas. En un principio, los docentes continuaron con las clases virtuales a través de la plataforma Zoom, pero ante la detección de vulnerabilidades, se prohibió su uso y se recomendó pasar a herramientas de Microsoft.

Uno de los países que tuvo menos dificultades para migrar la enseñanza al soporte digital fue Estonia, líder de Europa en las pruebas PISA. Incluso su ministerio de Educación ofreció gratuitamente las distintas soluciones tecnológicas: aplicaciones específicas de matemática, idiomas, gestión escolar y de aprendizaje para nivel inicial.

Nueva Zelanda también cerró sus colegios para hacer frente a la pandemia. Sin embargo, posiblemente sea el país mas avanzada en materia de educación a distancia. Tanto que en 2016 su ex ministra de Educación, Hekia Parata, presentó el proyecto COOL (Comunity of Online Learning), que los convertía en el primer país del mundo que permitía hacer toda la escolaridad obligatoria en forma virtual. Es decir, daba la opción de egresar sin haber pisado jamás un aula.

China, el lugar de origen del Covid-19, fue el primer país en regresar a los niños a las escuelas después de la primera oleada de contagios después de salir del confinamiento.

Las imágenes de los niños sentados dentro de sus aulas finalizando el ciclo escolar 2019-2020 dieron la vuelta al mundo debido a las impresionantes medidas de higiene que realizó el gigante asiático para poner a salvo a los menores de edad, a sus familias y a toda la población de China.

El nuevo brote de Covid-19 detectado en el principal mercado de alimentos de Beijing encendió las alarmas de las autoridades sanitarias chinas, luego de cerca de dos meses sin registrar nuevos contagios.

Ante la confirmación de 106 casos en los últimos siete días, el Gobierno ordenó el cierre de las escuelas de la ciudad hasta nuevo aviso.

Claro que para los países más desarrollados e igualitarios es más sencilla la transición. El verdadero desafío que presenta educar en el medio de la pandemia es cómo hacen los países más desiguales para que la brecha entre los sectores altos y bajos no se siga extendiendo. Parece inevitable que, en los meses que dure el confinamiento, los chicos de hogares más vulnerables, sin los recursos tecnológicos ni capital educativo en sus padres, queden relegados y se preve que puede aumentar el riesgo de abandono escolar.

Para suplir esa carencia, algunos países como México y Argentina apostaron por la televisión, el soporte de mayor llegada a los hogares. Durante el ciclo escolar se dedicaron a difundir contenidos educativos para los distintos niveles a través de los canales públicos. De ese modo, buscan combatir la falta de internet o computadoras en las casas.

¿Qué pasará con las clases después de la pandemia del coronavirus?

Expertos han asegurado que para muchos países las clases se retomarán hasta el ciclo escolar 2020-2021 con las medidas de higiene necesarias para evitar contagios masivos para los estudiantes.

Algunos otros aseguran que la educación en línea será implementada como un nuevo modelo educativo en combinación con el modelo presencial.

Sin embargo, muchos aseguran que el problema de las clases online es la falta de preparación de los maestros y de los padres de familia para ayudar a que este modelo sea exitoso, situación que complicaría en países en desarrollo por cuestiones de infraestructura tecnológica.

En México se teme una desbandada en escuelas privadas por la imposibilidad de pagar las colegiaturas.

“Alrededor de 800 mil alumnos mexicanos podrían tener que dejar sus estudios en escuelas privadas, tras la pandemia de Covid-19 y el gobierno no tiene ni los lugares, ni las aulas, mucho menos las nuevas escuelas, ni los maestros, ni el presupuesto, no cuenta absolutamente con nada para recibir de golpe y porrazo, ni siquiera a 100 mil alumnos, mucho menos a 800 mil y esto podría originar un grave problema, que, en materia educativa, a nadie le conviene”, dijo Leonardo García Camarena, Presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia.

La expectativa de aprendizaje es diferente pues no se cumplió de manera formal con todo el plan de estudios, con todos los programas, con todo el currículum, en un contexto donde no existen los recursos físicos ni la infraestructura tecnológica para ofrecer la instrucción como está diseñada para ser ofrecida de manera presencial.

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