El Biomuseo o Museo de la Biodiversidad: ícono arquitectónico de Panamá.


El Museo de Historia Natural en la ciudad de Panamá fue diseñado por el arquitecto Frank Gehry, el cual fue su primera incursión en América Latina, siendo el único de su clase en toda la región.

El BioMuseo, es el resultado de un esfuerzo de colaboración entre la Institución Smithsonian, la Fundación Amador de Panamá y el Ayuntamiento de Panamá. El edificio y su ubicación son espectaculares, ya que ofrecen vistas del horizonte y la bahía de la Ciudad de Panamá por un lado y el Océano Pacífico y la entrada al Canal de Panamá por el otro.

Su ubicación tiene una significación histórica, política y, sin duda, simbólica. Se trata de un museo dedicado a la biodiversidad enclavado en lo que fuera una base militar.

Espacios.

Cuenta con 4 mil metros cuadrados, ocho galerías de exhibición permanente, diseñadas por Bruce Mau Design, distribuidas en dos niveles, además de espacio para exhibiciones temporales, dos acuarios con 10 metros de altura donde se muestra la vida marina del Océano Pacífico y el Mar Caribe, una tienda, cafetería y numerosos espacios externos para exhibiciones en los rincones de su Jardín Botánico diseñado por la paisajista Edwina von Gal.

El concepto.

Los trabajos de Gehry a menudo se asemejan a esculturas, muestra de ello son el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, la Casa Danzante en Praga, la Fundación Louis Buitton en París, el Pez Dorado en Barcelona, el Pop Art Museum en Seattle, o la obra más conocida internacionalmente, el Museo Guggenheim en Bilbao. Tanto éstos como muchos otros de sus proyectos le valieron ser conocido como “el apóstol del revestimiento de metal corrugado”.

Los techos fueron realizados con piezas de metal plegadas, diseñadas para parecerse a una tela meciéndose al viento.

Gehry concibió su museo como una pieza del «arte funk de California» de la década de los 60, en la que «la forma no sigue a la función».

El edificio.

Se distingue por su variedad de colores en los techos y paredes. Verde, azul, amarillo, rojo y naranja fueron escogidos por Frank Gehry porque además de representar la variada flora y fauna de Panamá, representan la diversidad cultural.

Son espacios y materiales yuxtapuestos, que parecen inacabados. Debido a que la estructura es muy compleja, requirió técnicas que nunca antes se habían empleado en Panamá, muchos detalles de acero y hormigón tuvieron que construirse más de una vez.

Los techos.

Los paneles están realizados con planchas de metal que en cierto modo se asemejan a las hojas de los árboles en las selvas tropicales, se juntan entre sí, se separan y se enciman, permitiendo que la luz se disperse. Las planchas metálicas con 5 capas de distintos materiales, entre ellos láminas acanaladas de acero inoxidable, cubiertas de caucho impermeable y espuma rígida de uretano, cumplen también la función de minimizar la entrada de calor al interior.

Los colores utilizados en los paneles de la cubierta, verde, azul, amarillo, rojo y naranja, no sólo hacen referencia a la fauna y flora del país. En este caso Gehry cambió su habitual paleta monocromática para recordar las diversas culturas presentes en los pueblos indígenas de la región como los diablos rojos o los colores de las casas bocatoreñas.

Para realizar los techos fueron necesarios 45 mil tornillos y remaches de acero inoxidable, más 102,925 tornillos de colores y casi 5 mil metros cuadrados de láminas metálicas que fueron pintadas en Tailandia con un sistema similar al que se usa en la industria automotriz, utilizando 1,,800 kg de polvos Jotun en los tonos escogidos.

Materiales.

A diferencia del museo de Bilbao, revestido en titanio, Gehry quería que el bullicioso y curvilíneo Biomuseo de Panamá hiciera referencia con sus brillantes colores a la cultura local. El diseño fragmentado y asimétrico comprende paneles ondulados en el techo en un atrevido collage de formas que reflejan, según el arquitecto, el ambiente tropical y cubren la estructura de hormigón macizo.


Atrio.

El atrio público al aire libre en el primer piso es el corazón del museo. Este atrio está semi cubierto por una serie de marquesinas angulares de metal que varían en forma y están pintadas en colores brillantes. Las marquesinas, además de proteger contra las frecuentes lluvias, recuerdan las construcciones locales de coloridos edificios con techos de zinc que dejan pasar el aire libremente. El atrio ofrece vistas que se extienden al Canal y a la Ciudad de Panam

Galerías.

La exposición principal y permanente del Biomuseo se titula “Panamá: Puente de vida” y se desarrolla en ocho galerías:

  1. Galería de la Biodiversidad: es una introducción al increíble patrimonio natural de Panamá y brinda una idea de la magnitud de la biodiversidad de la Tierra que aún se está descubriendo.

  2. Panamarama: este espacio de proyección con 10 pantallas a triple altura que permite conocer mediante la visión y el sonido los ecosistemas y la biodiversidad del país.

  3. Construyendo el puente: en este espacio se explica como el movimiento de las placas tectónicas, hace 3 millones de años, crean en Panamá 3 formaciones rocosas de 14metros de altura, dando lugar a un encuentro tangible con el mundo geológico.

  4. El gran intercambio: a través de grandes esculturas creadas por Blue Rhino, se representan algunas de las especies que produjeron el gran intercambio entre los continentes cuando se cerró el Istmo.

  5. La huella humana: en un espacio abierto parcialmente al aire libre, 16 columnas brindan información sobre las relaciones entre la actividad humana y los escenarios naturales de Panamá a lo largo del tiempo.

  6. Océanos Divididos: dos grandes cilindros con 10 metros de altura forman los acuarios que muestran cómo la vida en el Pacífico y el Caribe evolucionaron al quedar separados por la creación del istmo.

  7. La red viviente: en esta galería una enorme escultura que es a la vez planta, animal, insecto y microorganismo sumerge al visitante en una dimensión donde todas las criaturas tienen la misma importancia y están ligadas al milagro de la vida.

  8. Panamá es el Museo: ubicado fuera del museo este espacio con paneles y pantallas da acceso a una red virtual que vincula el Museo con el resto del país y el mundo.

Las galerías usan una combinación de proyecciones digitales, acústica, artes y señalización interpretativa para contar la historia de la biodiversidad y la historia de Panamá.

Jardín Botánico.

El museo ocupa solo el 10% del espacio, el resto del terreno está dedicado al Jardín Botánico diseñado por Edwina Van Gal en colaboración con diseñadores paisajistas locales. Con 2,4 hectáreas el parque botánico que rodea el edificio también alberga una serie de espacios para exhibiciones al aire libre.

Está formado principalmente por especies nativas y regado con más de 80 mil metros cúbicos de agua de lluvia recogidas por un espectacular sistema de drenaje.

El Parque es un complemento, una extensión de lo mostrado en las galerías interiores, donde se exponen los ejemplares de mayor tamaño, una estación etnobotánica que también incluye plantas del norte y del sur y que atrae a colibríes y mariposas.

Calzada de Amador Apartado 0843-02931 Ciudad de Panamá +507 830-6700 consultas@biomuseo.org



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