La Hacienda de San Pedro Tenexac: un espacio congelado en el tiempo.


La Hacienda de San Pedro Tenexac es una antigua hacienda ubicada en el municipio de Terrenate, en Tlaxcala. Zona pulquera, agrícola y ganadera, en donde destacan los cascos vetustos, majestuosos en su sobriedad, la mayoría levantados en la época virreinal y remodelados en los siglos XIX y XX.

Desde 1982 está catalogada como Monumento Histórico de la Nación por el Instituto Nacional de Antropología e Historia por su asombroso estado de conservación y por su arquitectura. Sus dueños han conservado el mobiliario original de la época del Porfiriato.

Surgió como una hacienda pulquera y ganadera en el siglo XVII, durante el auge de las haciendas mexicanas como propietarias de grandes extensiones de cultivos. Este lugar era frecuentado por los hijos de Porfirio Díaz para practicar la caza de venado en sus alrededores.

Tuvo su consolidación como unidad de estructurada de alto rendimiento económico y producción agrícola durante el México Virreinal; época en que a la población indígena se suman los españoles, criollos y mestizos. Sobrevivió a la Reforma Agraria teniendo que transformar sus actividades. Aun conserva su arquitectura y majestuosidad sobre amplios llanos cubiertos de sabinos, matorrales y magueyeras.


Historia.


Tenexac, como la mayoría de las haciendas del Estado de Tlaxcala, tiene su origen en las mercedes de tierra que otorgó la Corona Española a la Nueva España, en los siglos XVI y XVII. Durante el siglo XVIII se construyeron sus primeros muros que hoy son su vestigio más antiguo.

A finales del siglo XIX, el señor Justo Bretón y Trillanes adquiere la propiedad de la Hacienda de San Pedro Tenexac, pagando a sus antiguos propietarios la Sra. Guadalupe Hizardi y don Pedro M. Gorozpe, la cantidad de cien mil pesos oro.

Esta propiedad se encuentra a 2,500 metros sobre el nivel del mar, contaba con 12,500 hectáreas incluyendo 78 ranchos anexos.

En 1892 el Sr. Justo Bretón y Bretón recibe la hacienda de manos de su padre al contraer matrimonio con doña Alexandrina Turnbull Bretón, es entonces cuando éste reconstruye los vestigios más antiguos de sus muros.

Los señores Bretón Turnbull heredan la hacienda a la octava de sus hijos, doña Margarita, quien se casó con don Sabino Yano Sánchez, y este matrimonio logró sostenerla y conservarla, desde entonces Tenexac ha sido el patrimonio de la familia Yano Bretón.

Para 1892, Tenexac figuraba como la hacienda más valiosa de Terrenate, siguiéndole la Noria, Tepeyahualco, Baquedano, Teometitla y, por último, La Laguna.

La producción agrícola de Tenexac se destacó con los cultivos de maíz, cebada, frijol, maguey y haba. Su producto principal fue el pulque, que se vendía en el mercado nacional y regional, así como en la propia hacienda. Las barricas de pulque se llevaban en carretas tiradas por bueyes y mulas a la estación de ferrocarril.

La vida de esta hacienda oscilaba entre el lujo de la “casa grande”, con lo último de las comodidades generadas en Europa, y la rusticidad propia de la vida en el campo.

El gusto por las modas europeas se aprecia en el estilo arquitectónico, la cultura del hacendado, así como por su decoración.

Fue el centro político administrativo de varias comunidades. Contaba con tienda, iglesia y cementerio.

Con el paso de los años ha sobrevivido y aun conserva la gallardía de su pasado.

Hoy, el hijo y las hijas del matrimonio Yano, la Familia Yano Bretón, continúan conservando la Hacienda en su esplendor único.

Hubo un tiempo en el que el altiplano del centro de México fue una alfombra verde, de hojas gruesas cubiertas de espinas. Los magueyes se erguían, alimentados por el lucrativo negocio del pulque, como centro de las extensas haciendas, casonas desde donde los dueños checaban la extracción del aguamiel. Esos tiempos se derrumbaron con la Reforma Agraria y la producción de la cerveza que conllevaron a la decadencia del pulque.

La Capilla de San Pedro cuenta con una serie de frescos recientemente restaurados, donde la imagen magna de San Pedro domina la vista desde el altar.

El sillero conserva docenas de monturas talladas y piteadas a mano al igual que espuelas y frenos incrustados en plata, reliquias del Siglo XVIII.

La Hacienda tiene una laguna y actualmente se dedica a la cría de toro de lidia para la tauromaquia y las fiestas bravas, actividad de larga tradición por la que es afamado el estado de Tlaxcala



Ganado bravo.


Aún siendo el estado más pequeño de la República, Tlaxcala tiene el mayor número de ranchos de ganado bravo en México. La sangre de las reses cárdenas de Tenexac remonta de los sementales españoles de Saltillo y han pastoreado en sus potreros desde antes que se oficializara su registro como rancho de ganado bravo en 1956. Rodolfo Gaona, Lorenzo Garza, Silverio Pérez, El Ranchero Aguilar, Joselito Huerta, El Pana, El Gleason, el gringo John Fulton y muchas figuras taurinas han partido plaza en el ruedo de tientas de Tenexac.

Don Sabino Yano Sánchez fundó esta casa ganadera, con 10 vacas y un semental de Piedras Negras en el año de 1960. Lidió por vez primera en Huamantla, Tlaxcala, el 15 de agosto de 1963 con cuatro novillos para Jorge Riveroll y Pedro Julio Jiménez; agregó en el año de 1965 cuatro vacas de Piedras Negras y 11 más en 1967 y dos vacas más de don Manuel de Haro en 1969, también agregó sementales desde 1970 del mismo don Manuel de Haro. Se presentó en la Monumental Plaza de Toros México el 12 de junio de 1977 para Alfredo Gómez El Brillante, Benjamín Magallanes y Mario Escobedo El Regio. Ese mismo año falleció don Sabino dejando la ganadería en manos de su esposa, quien apoyada por sus hijos, Sabino y Paz vio por la vacas. El 7 de diciembre de 1986 Manolo Sánchez le cortó una oreja a “Tlatoani” en la Plaza México. En Tlaxcala Manuel Moreno realizó una gran faena para llevarse dos orejas el 16 de septiembre de 1996. Han implementado praderas artificiales lo que les ayudará a mejorar las condiciones de alimentación natural en su rancho.

A base de trabajo y esfuerzo han sostenido esta casa, consolidando su prestigio día con día. El toro requiere muchos cuidados y en esta joya del campo bravo tlaxcalteca el tiempo parece haberse detenido. Tienen la costumbre de bautizar a sus astados con nombres de origen náhuatl o azteca lo que les da un distintivo peculiar. Doña Margarita falleció en el 2000 quedando la ganadería en manos de sus hijos, siendo el Dr. Sabino Yano su representante. Los toros majestuosos con su colorido tono cárdeno en primorosas variaciones de tonalidad no mienten su origen piedrenegrino, le dan sabor lleno de tradición y abolengo. En 2010, el Dr. Sabino Yano se quedó como único dueño de la ganadería.

El toro bravo, dos sencillas palabras, encierran una profundidad ancestral, mágica, única en el mundo.

Su majestad, su casta y su belleza, lo han hecho sobrevivir a lo largo de los tiempos y es el hombre quien ha procurado su supervivencia en los albores de un nuevo milenio, pues lo que este animal brinda ninguno otro lo puede ofrecer, cuando se enfrentan toro y torero en el ruedo y hacen posible el milagro del arte.

En la fiesta de toros, tal como su nombre lo dice, el elemento fundamental es el toro, el toro bravo. Sin él, ella no podría existir. Por eso, primero que nada el toro debe ser bravo, una palabra simple, pero que encierra todo el contexto alrededor del cual gira y existe la fiesta.

Es un animal de gran belleza, cuya corpulencia y tipo inspiran respeto. Un animal fino, como se dice taurinamente, bien hecho, de cornamenta bien colocada, testuz ancho, ojos grandes y brillantes, con mirada penetrante y fuerte, la cara seria, el morrillo marcado, pecho ancho, lomo fino, recto y musculoso, manos y patas firmes, fuertes pezuñas pequeñas y redondeadas, cola fina, larga y espesa. En fin, la armonía del toro lo distingue como un animal de gran belleza.

El toro es el bovino propicio para la lidia y debe tener tres cualidades primordiales: bravura, nobleza y poder.

Un toro bravo ha sido criado en las ganaderías durante cuatro años, antes de salir a una plaza a cumplir con su destino, y proviene de una cuidadosa y ancestral selección, donde se han definido sus caracteres.

Cuatro años en que al final sólo el toro bravo podrá cumplir con su compromiso, pues siendo un guerrero, deberá embestir a muerte con un adversario que, a base de inteligencia y talento. deberá dominarlo y matarlo. Esta faena, que dura tan sólo unos minutos, es la razón de la existencia del toro bravo. Por eso, debe estar bien preparado, sano, alimentado con efectividad, de forma científica, para que su estructura sea capaz de soportar su peso. Los ganaderos hacen esfuerzos extraordinarios para que su crecimiento sea paulatino durante su crianza, con el fin de que, llegado el momento, pueda enfrentar con todo su poder, resista la prueba final de la lidia sin agotarse y soporte el esfuerzo extraordinario que ésta significa

Su bravura lo tendrá que hacer ir una y otra vez en ese inalcanzable vuelo de la muleta, siempre hacia delante, creciéndose al castigo. El toro bravo no debe ir hacia atrás, sino acometer a la menor provocación sin vacilar, sin dudar, y debe embestir galopando con emotividad.

Cuando se entregue a la lidia, su nobleza tiene que ponerse de manifiesto, debe meter bien la cabeza al embestir con paso firme y seguro. No debe hacer un encuentro áspero tirando cornadas a diestra y siniestra con el fin de defenderse. No debe ponerse por delante, tampoco, voltear la cara o huir.

Su poderío le dará la fortaleza para sostenerse enhiesto hasta el final y seguir embistiendo. Así será el orgullo de su criador y pondrá en alto los colores de su divisa.

Por todo ello, el toro seguirá siendo la base y el eje de la fiesta. Todos los misterios incluidos en su crianza le dan esa majestuosidad que lo hacen el rey. Sin embargo, al contemplarlo en la quietud y grandiosidad del campo bravo, permanece con la tranquilidad de quien, sabedor de su poder y su capacidad, no se inmuta ante la presencia de nadie, mira desdeñoso al hombre, se da la vuelta y regresa a esa paz en la que aguarda su destino, porque un toro, además de su trapío, su presencia imponente su madurez, demuestra que es el rey al salir al ruedo y comportarse como un auténtico toro bravo.



Locación cinematográfica.


Ha servido como marco de escenario para la filmación de varias películas y telenovelas mexicanas.

Películas de largo metraje estrenadas a nivel internacional han sido filmadas en Tenexac incluyendo “Arráncame la Vida” y “El Rey de Texas;” en el papel estelar la ganadora del Oscar Marcia Gay Harden con Roy Schneider y Patrick Stewart. Nominado para un Grammy, Busta Rhymes grabo videos en nuestras instalaciones.

También se filmó el comercial navideño premiado de una compañía refresquera con casa matriz en Atlanta, al igual que spots para los tres de los “Tres Grandes” de Detroit.


Alta cocina.

El martes 23 de septiembre de 1664, el Virrey Antonio Sebastián de Toledo y Salazar, Márquez de Mancera, escribió en su diario la extraordinaria visita culinaria que tuviera en compañía de su cortejo a la Hacienda Tenexac. Las recetas familiares, nativas y regionales se heredaban de generación en generación. Paz Yano, la primera cuisinière de Tenexac publicó el libro “Tenexac. Legado Gastronómico” el cual cuenta con 117 recetas y está ilustrado por Armando Ahuatzi, pintor tlaxcalteca.




Eventos.

En esta hacienda se pueden celebrar todo tipo de eventos sociales, como bodas, celebraciones de compromiso, Bar Mitzvah, primeras comuniones, XV Años, cumpleaños, aniversarios, conferencias y eventos empresariales.

La Hacienda cuenta con una Tienda de Raya, donde los empleados se formaban para recibir el pago de sus dueños, actualmente funciona como para brindar catas gastronómicas

También tienen una cochera con coches antiguos, los cuales datan de 1800. Hay berlinas que se ocupaban para las distancias largas, así como cabrioles y carretas.



Cabalgatas.

En 2006 Tenexac recibió un reconocimiento por su participación como anfitriona de las cabalgatas internacionales organizadas por el grupo “Caballeros de México.” Jinetes pueden disfrutar cabalgando por los mismos terrenos que paseara Hernán Cortés conocido como La Ruta de Cortés.

Para las personas interesadas en el tema ecuestre pueden apreciar la documentación en el jeroglífico Lienzo de Tlaxcala del primer jinete americano que cabalgara con montura, freno y espuelas, el noble tlaxcalteca Calmecahua galopando junto al Capitán Cortez, montado en su caballo Morcillo, en la huida sangrienta de Tenochtitlán (Ciudad de México) la noche del 31 de julio de 1520.


Hotel.

Tienen varias casitas que se llaman calpanerías, que eran las que usaban los trabajadores y ahora están adaptadas para usarlas como hotel. Cuentan con cocineta, recámaras y baño.

Las haciendas estaban formadas por un conjunto de edificios entre los que se encontraban aquellos que servían de casa-habitación para los peones.

Al grupo de estas con construcciones se le denominó calpan o calpanería, término compuesto por cali: casa y pan: desinencia toponímica es decir lugar de casas y por la terminación hispana eria que significa lugar o sitio. En náhuatl calpa era la casa de los jornaleros.

El uso de esta palabra sigue vigente entre la gente del campo en el estado de Tlaxcala a diferencia de otras regiones del centro del país.

Desde la época colonial los hacendados tlaxcaltecas con el fin de reclutar a la fuerza de trabajo empezaron a establecer la mano de obra en la hacienda y el sitio donde eran alojados estos peones se le llama calpanería.



Tlaxcala es un nombre de origen náhuatl que significa lugar de pan de maíz o de tortillas.

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