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Los “Santiagos” de Querétaro

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Se halla en el escudo de armas de la ciudad otorgado por la Corona española en 1656, en el que aparece ataviado con ropa militar y montado sobre un caballo blanco, empuñando una espada y un estandarte, junto a un sol oscurecido y coronado por una cruz, una vid y cinco espigas de trigo. También se encuentra en el nombre de su capital, que este 25 de julio celebra el 495 aniversario de su fundación, y en la cantera rosada del frontis de San Francisco, el primer templo construido en el territorio.

La figura de Santiago Apóstol está asociada a la historia de Querétaro, y encierra en sí misma el relato de conversión y sincretismo desde el cual se puede leer el pasado e incluso el presente: su nombre aparece apostado en varios sitios, distintos entre sí, que dan cuenta de la multiculturalidad de Querétaro.

Santiago de Querétaro

En febrero de 1863, a la par de la designación del primer obispo y de la primera catedral queretana (la parroquia de Santiago), el papa Pío IX nombró al apóstol Santiago el Mayor como santo protector y patrono de la ciudad. La designación obedecía a un hecho sucedido más de trescientos años atrás, la madrugada del 25 de julio de 1531, cuando se libró una batalla en el cerro del Sangremal —un enfrentamiento entre españoles y chichimecas cuerpo a cuerpo, carente de armas—, que culminó, se cree, cuando ocurrió un eclipse total de sol, en el que apareció el apóstol Santiago en el cielo y la Santa Cruz, ante lo que los chichimecas se rindieron.

A partir de entonces y al amparo de la leyenda (en oposición a la que se afirma que se trató de una batalla que culminó tras un acuerdo de paz y que, además, los cálculos astronómicos no invitan a pensar que por esas fechas hubiera un eclipse), la ciudad se fundó haciendo convivir en su nombre un topónimo indígena original —K'erhiretarhu o K'erendarhu, que en purépecha significa «lugar de piedras grandes o peñascos»— y un nombre católico: Santiago de Querétaro. ¿Pero por qué Santiago? Si los símbolos no son inocuos, ¿por qué entonces entreverar la fundación de un territorio con esa aparición particular?

A Santiago, patrón de España, se le atribuye la predicación en Hispania, a donde se dice que fueron llevados sus restos tras su muerte como primer mártir, en el año 44. En el siglo IX, por parte de la monarquía asturiana comenzó a difundirse la idea de que había aparecido milagrosamente la tumba del apóstol, señalada por el brillo de una estrella —de donde proviene el nombre de Campus Stellae, «campo de la estrella», Compostela—; un culto a Santiago que, además, legitimó en sus apariciones y bajo su patronazgo la reconstrucción del antiguo reino visigodo.

La de Querétaro, siglos después, es una aparición similar a la sucedida en las batallas por la denominada Reconquista de España, donde la forma del apóstol es la de Santiago Matamoros, montado a caballo, armado con una espada y presentándose como un guerrero en defensa de los cristianos: una fundación sostenida en el auxilio divino y en el de una cabalgata en el cielo de la figura que representaba la evangelización.

En marzo de 1996, la capital del estado recuperó el nombre virreinal de «Santiago de Querétaro» —perdido tras la Independencia—, aprobada por el ayuntamiento con el pretexto, por un lado, del rescate de la memoria histórica y, por el otro, para que al decir «Querétaro» se entendiera que se hablaba del estado (que, hasta 2008 mantuvo también un añadido «de Arteaga»), mientras que la ciudad sería Santiago de Querétaro, una dedicación que hace referencia a la leyenda de su fundación.

Además del nombre, hoy su figura pervive en el sitio de la batalla, el cerro del Sangremal, en la Plazoleta Santiago, en la intersección de las calles Venustiano Carranza e Independencia, donde se encuentra una escultura de bronce —obra de Abraham González—, develada en 1996 durante el 465 aniversario de la fundación.

La figura del santo es imponente, a caballo, un monumento que agranda la figura de la forma de Santiago Matamoros. En cambio, al inicio de los Arcos, cerca de Loma Dorada y Hércules, se halla otra estatua más modesta en proporciones y en representación, una figura que alude al apóstol como peregrino y, tal como dice la placa, al que se le atribuye que, una vez conquistada la región, «bajó del caballo para peregrinar por nuestros pueblos y villas» portando en su báculo un guaje colmado de «agua de vida eterna» para regalo de los habitantes de esta región. También pervive en la parroquia de Santiago Apóstol, el templo que la orden jesuita construyó junto al colegio de San Ignacio de Loyola —fundado en 1625, hoy campus de la Universidad Autónoma de Querétaro—, renombrado en 1759 en honor al santo patrono de Querétaro.

Santiago de Jalpan

En la otra punta del estado, el municipio de Jalpan de Serra alberga una de las misiones franciscanas, la cual tiene a Santiago en su nombre. La Misión de Santiago de Jalpan fue la primera de las cinco misiones —su edificación sirvió como referencia para el resto— y está dedicada, como su nombre lo indica, al apóstol Santiago el Mayor. En su imponente fachada conviven la iconografía católica y la simbología indígena, con imágenes de santos, por un lado, como Santo Domingo y San Pablo —y, desde luego, Santiago Apóstol—, y con excesivos motivos vegetales y florales, por el otro, así como águilas bicéfalas, el escudo de las cinco llagas y el escudo de armas franciscano. La aparición de unos y otros no solo es muestra de la evangelización, sino también del sincretismo y de la forma en que se puso en pie, gracias a la labor tanto de franciscanos como de los indígenas integrados en la comunidad, quienes plasmaron en la fachada elementos de su propia cosmovisión. Su portada es de estilo barroco churrigueresco, en cuyo centro hay, abocinado, un ojo de buey en forma de rombo polilobulado; en la parte superior, donde ahora está el reloj, antes había una imagen de Santiago.

Santiago Mexquititlán

Si la edificación franciscana sigue en pie como recordatorio de un sincretismo, este se expresa en nuestros días no solo en la estabilidad de una construcción, sino en la vida de esta comunidad, al sur del estado, al otro costado del territorio, cuyo nombre hace referencia tanto al patrono de la localidad como a la evocación del náhuatl para definir su paisaje. Santiago Mexquititlán, de mizquitl, «mezquite», «lugar rodeado de mezquites».

Tal y como consigna Ricardo López Ugalde en el compendio monográfico Los pueblos indígenas del Estado de Querétaro, la fundación de Santiago Mexquititlán —hacia el siglo XVI— es «un hito de la presencia étnica y diversidad cultural» del estado, pues remite al proceso histórico de ocupación humana durante la expansión de la Corona española y porque actualmente es la comunidad con mayor número de población indígena ñäñho en el estado. Una comunidad con una vasta historia de movilidad humana y de arraigos migratorios al sur de Querétaro, así como de una herencia trashumante con raíces en las antiguas provincias otomianas de Hidalgo, terrenos bajo la jurisdicción de la provincia de Jilotepec, que ante el reordenamiento novohispano gradualmente darían forma a los principales núcleos poblacionales de Amealco. En la percepción local, esa movilidad poblacional se liga míticamente con el ciclo de peregrinaje que realizó el santo Santiago Apóstol (ar tsi dähum), por pasajes en los vecinos estados de Michoacán y el Estado de México antes de decidir asentarse en el actual emplazamiento del poblado, con el beneplácito para la construcción de un templo (dänijä).

El 25 de julio, y en algunos días aledaños, en los diversos barrios de la comunidad, y organizadas por los cargueros, ocurren diversas actividades en celebración de Santiago Apóstol, como misa, danza de las pastoras y peregrinaciones, en las que se come sendichón, un pulque hervido y con apariencia de atole. El resto del año, además de la celebración y rendición de culto a sus santos patronos, en Santiago Mexquititlán algunos momentos del ciclo agrícola son revestidos de una fuerte sacralidad.

Caminos hermanados de Santiago.

Una de las formas de culto a Santiago, surgida en la Edad Media junto a la idea de Santiago Matamoros, es la que adquirió su tumba, la cual se ha convertido en un destino de peregrinación y sobre la que se erigió la que pasaría a ser la catedral de Santiago de Compostela, visitada desde entonces por grandes cantidades de fieles. La ruta de peregrinación, el llamado Camino de Santiago, persiste en la actualidad, y en Querétaro existe un camino iniciático con reconocimiento en la Sierra Gorda, que va de Pinal de Amoles hasta Jalpan de Serra (concluyendo en la Misión dedicada al apóstol); 127 kilómetros, con una dificultad de baja a moderada, cuyo trazo permite recorrerlo completo o avanzar por etapas. Sin duda, esta ruta se convertirá en un referente turístico del estado de Querétaro. Para más información, visita el sitio web oficial de la Secretaría de Turismo del Estado en www.queretaro.travel 

*Texto publicado en el número 267 de la revista Asomarte, publicación impresa de la Secretaría de Turismo del Estado de Querétaro.


 
 
 

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