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RUTAS ARQUEOLÓGICAS DE QUERÉTARO: EL CERRITO

  • hace 2 horas
  • 4 min de lectura

Por Claudia Dovalí, directora del Museo de Sitio de la Zona de Monumentos Arqueológicos El Cerrito.

Querétaro, conocido por sus monumentos históricos, casonas antiguas, calles de cantera rosa, monolitos y viñedos, ofrece una riqueza patrimonial más allá de la época virreinal, como las zonas arqueológicas de diversos grupos culturales. Las investigaciones realizadas por los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Querétaro se han centrado, principalmente, en tres grupos prehispánicos: los toltecas, en el municipio de Corregidora; los serranos, en los municipios de San Joaquín y Cadereyta; y los huastecos queretanos, en el municipio de Jalpan. Visitar Querétaro invita a ampliar la estadía para recorrer la ruta arqueológica, que consiste en la visita a zonas abiertas al público. Recorrer los sitios prehispánicos permite conocer los altares, las plazas, los juegos de pelota o los grandes basamentos piramidales de estos grupos culturales que dan identidad y memoria a las comunidades que los resguardan.

RUTAS

Rutas comerciales como el Camino Real de Tierra Adentro, que conectaba el Valle de México hacia Nuevo México, recorrió diversos estados de la república desde inicios del siglo XVI y hasta el XIX, cuyo objetivo principal era transportar plata, pero también creó vínculos sociales, culturales y religiosos. Esas mismas rutas fueron trazadas cientos de años antes por los grupos culturales que se asentaron a lo largo del territorio. Eran caminos que recorrían personas especializadas en el comercio de mercancías y rutas sagradas por donde había peregrinajes con fines religiosos, de migración o para honrar a los dioses con ofrendas que se llevaban a importantes asentamientos mesoamericanos.

En la historia prehispánica, el territorio de Querétaro es conocido como el Centro-Norte de México, el cual fue ocupado por grupos culturales como los otomíes, nahuas, tarascos, pames y jonaces. Los primeros asentamientos agrícolas, a orillas del río San Juan y en el valle de Querétaro, recibieron el impacto y la presencia del estado teotihuacano (más tarde se percibe la clara influencia tolteca en la zona arqueológica El Cerrito). Por otro lado, en la Sierra Gorda, los pobladores fueron grupos que tuvieron rasgos culturales propios y que son representativos de las zonas arqueológicas de Ranas, Toluquilla, Tancama y San Rafael. En esta área la actividad principal era la minería, de donde se extraía el cinabrio, que era utilizado en ceremonias rituales.

EL CERRITO

A tan solo siete kilómetros del centro de la capital de Querétaro, en el municipio de Corregidora, se encuentra la Zona Arqueológica El Cerrito, importante centro ceremonial que recibió la influencia de diversas culturas, especialmente de la tolteca, y que estuvo rodeado de asentamientos y habitaciones semidispersas. Su época de apogeo fue del 900 al 1200 d. C.

Luego pasó a ser un importante santuario venerado por peregrinaciones que llegaban desde lugares distantes, de donde procedían las materias primas y mercancías encontradas como ofrendas, depositadas en diversos altares de este importante sitio. Fuentes franciscanas señalan que hacia 1632 los indígenas continuaban ofrendando a las deidades prehispánicas en los altares del sitio. Además, transitar por los más de 1400 metros de senderos permite conocer la diversidad de matorrales y mezquites, así como la fauna que habita esta isla verde, enclavada en la zona urbana.

El visitante, a su entrada a la zona, puede observar los vestigios de la Sala Roja, siguiendo por la plaza de los malacates, antes de tomar el camino que lleva al Museo de Sitio, el cual resguarda 173 piezas integradas por cerámica, remates arquitectónicos, braseros, esculturas en piedra, figurillas y sellos de barro, entre otros. En sus cuatro salas de exhibición, se narran los antecedentes del asentamiento tolteca, su construcción como centro ceremonial, la relación entre arquitectura y escultura, así como las diversas ofrendas depositadas en el sitio. Su jardín interior ofrece una interpretación del plano terrenal tal como lo concebían, el cual se dividía en cuatro rumbos, sostenido por igual número de árboles cósmicos, por lo que el diseño está determinado por las ceibas, los mezquites, los magueyes y las palmas.

Desde el vestíbulo del museo, se pueden tomar fotos espectaculares en donde se destaca la fachada y la monumentalidad del basamento piramidal (una sugerencia es visitar la sala de exposiciones temporales que cada año cambia el tema de exhibición). Siguiendo por el sendero arqueológico se encuentra el Altar de Obsidiana y más adelante la Plaza de la Danza, llamada así por ser el espacio en donde se realizaba esta actividad en honor a las festividades de la Virgen del Pueblito décadas atrás.

El basamento piramidal es la estructura estelar, por su monumentalidad. Tiene una altura de veintiocho metros, formada por trece cuerpos escalonados, y cuenta con ochenta y tres metros por lado en su base; en la parte superior, tiene una construcción histórica edificada en 1886 por el hacendado de la región, la cual utilizó como casa de campo. En las columnas orientales se pueden ver cuatro altares de dimensiones pequeñas, en donde fueron encontrados cuatro braseros con tapa, en cuyo interior se quemaron ofrendas. Frente a estos vestigios hay unas escaleras que conducen a la Plaza de las Esculturas, donde se realizaban ceremonias colectivas. Al final del recorrido hay un altar en donde se encontró una ofrenda de más de cincuenta cráneos de individuos adultos, probablemente guerreros de linaje.

A la salida del sitio, por la calle Pedro Urtiaga, a unos pasos está el centro de El Pueblito, en donde, además de conocer la basílica menor en la que se venera a la Virgen del Pueblito, se puede consumir comida local o refrescarse con ricas nieves. Es recomendable aprovechar la visita a Corregidora y seguir conociendo su pasado en recintos locales como el Museo Anbanica de Historia o el Museo Rubén González, Arte Tradición y Fe.* 

Sin duda, este vestigio arqueológico es un atractivo imperdible de la capital queretana y su zona metropolitana. La peculiaridad de su ubicación en medio de la urbanización, no solo lo hace un atractivo visual, sino un sitio de aprendizaje y revalorización de la memoria ancestral de Querétaro.

Para más información de este y otros destinos de Querétaro, visita www.queretaro.travel y las redes oficiales de la Secretaría de Turismo del Estado de Querétaro, así como de esta zona de monumentos arqueológicos, como El Cerrito INAH.

 


 
 
 

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