Roma cobra a los turistas el acceso a la Fontana de Trevi
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La Fontana di Trevi ya no es gratuita: la fuente más deseada del mundo ya tiene precio
Roma regula su joya barroca para salvarla del turismo masivo
Por: Lorena Meeser
La Fontana di Trevi es la fuente barroca más grande y célebre de Roma y uno de los monumentos más reconocibles de Italia. Construida entre 1732 y 1762, fue diseñada por el arquitecto Nicola Salvi y finalizada tras su muerte por Giuseppe Pannini.
La monumental composición representa al dios Océano conduciendo un carro en forma de concha tirado por caballos marinos, una escena teatral que simboliza el dominio del agua y la fuerza de la naturaleza. Desde hace más de un siglo, el ritual de lanzar monedas al estanque forma parte inseparable de la experiencia: la tradición promete que quien arroje una moneda volverá algún día a Roma.
Con casi 50 metros de ancho y 26 metros de altura, la fuente se encuentra en la Piazza di Trevi, adosada a la fachada posterior del Palazzo Poli. Su diseño reproduce la estructura de un arco de triunfo, un recurso típico del barroco romano que transforma la arquitectura en escenografía monumental.

El fin de la gratuidad: Roma regula el acceso a la legendaria Fontana di Trevi
Roma ya no es solamente una “gran belleza” abierta sin límites al mundo; ahora es también una belleza regulada.
Durante décadas, la Fontana di Trevi simbolizó la hospitalidad casi ilimitada de la ciudad. Sin embargo, el crecimiento explosivo del turismo global —y especialmente del turismo de masas— ha obligado a las autoridades a replantear la gestión del monumento más fotografiado de la capital italiana.
Desde el 2 de febrero, el Ayuntamiento de Roma implementó un sistema de acceso controlado con reserva previa y tarifa de entrada para regular la afluencia de visitantes y preservar el monumento.

Cómo funciona el nuevo sistema: cuando el deseo cuesta 2 euros
La medida busca enfrentar el fenómeno del sobreturismo, cada vez más visible en los centros históricos europeos.
Acceso gratuito
Residentes de Roma
Niños menores de cinco años
Personas con discapacidad y sus acompañantes
Costo
Tarifa general: 2 euros, una decisión que marca un precedente en la gestión de monumentos urbanos de acceso libre en Europa.
Reservas
A través de la plataforma oficial del Ayuntamiento de Roma
También disponibles en oficinas de turismo y museos cívicos
Compra en sitio
Mediante código QR o tarjeta bancaria
No se acepta efectivo en el acceso
Primeros resultados
En su primer mes de funcionamiento, el sistema recaudó aproximadamente 435,194 euros, con cerca de 230,000 visitantes registrados.

Un escenario de película bajo presión: cuando el turismo amenaza al barroco
La Fontana di Trevi no es solo una fuente monumental: es la imagen global del barroco romano.
Cada año recibe entre 10 y 12 millones de visitantes, una presión humana que comenzó a generar problemas de conservación: empujones constantes, turistas sentados en el borde del estanque, consumo de alimentos frente a las esculturas y daños recurrentes al delicado travertino, la piedra caliza característica de muchos monumentos romanos.
El nuevo sistema limita el acceso al área de las escalinatas —la zona más cercana al agua— entre las 09:00 y las 21:00 horas.
Aforo máximo: 400 personas simultáneamente.
Las autoridades insisten en que el objetivo no es meramente recaudatorio, sino reducir el desgaste físico y estructural del monumento.
Roma se suma así a una tendencia europea encabezada por ciudades como Venecia, que han comenzado a regular el acceso a sus espacios más emblemáticos para protegerlos.

Historia y arquitectura: el triunfo del agua
El origen romano
La historia de la fuente se remonta al año 19 a. C., cuando el general y estadista Marco Vipsanio Agripa inauguró el acueducto Aqua Virgo (Acqua Vergine).
Este sistema hidráulico abastecía de agua pura a las termas y a gran parte del centro urbano de la antigua Roma.
Según la tradición, una joven —la “virgen” que da nombre al acueducto— mostró a los soldados romanos la ubicación del manantial. La escena aparece representada en uno de los relieves superiores de la fuente.
De hecho, el agua que hoy fluye en la Fontana di Trevi proviene técnicamente de la misma línea hidráulica romana, una de las pocas infraestructuras antiguas que continúan en funcionamiento en la ciudad.
El arquitecto
Aunque el barroco romano suele asociarse con el genio de Gian Lorenzo Bernini, el proyecto definitivo de la fuente fue obra de Nicola Salvi, quien ganó el concurso convocado en 1732 por el papa Clemente XII.
Salvi dedicó gran parte de su vida a la obra, pero murió antes de verla terminada. La construcción fue finalmente concluida en 1762 por Giuseppe Pannini.
La estructura
Un detalle que muchos visitantes desconocen es que la Fontana di Trevi no es un monumento independiente.
En realidad, forma parte de la fachada escenográfica del Palazzo Poli, cuya arquitectura fue adaptada para integrarse al proyecto monumental.
La fuente fue construida principalmente con:
Travertino de Tivoli —la misma piedra del Coliseo—
Mármol de Carrara
El conjunto crea una ilusión teatral en la que la arquitectura, la escultura y el agua se fusionan en un solo espectáculo urbano.
La simbología
En el centro domina la figura de Océano, esculpida por Pietro Bracci.
El dios guía un carro en forma de concha tirado por dos caballos marinos:
Uno indomito.
Otro manso.
La escena simboliza los estados cambiantes del mar.
A sus lados aparecen dos alegorías:
La abundancia, que sostiene un cuerno de la prosperidad
La salubridad, acompañada por una serpiente asociada a Esculapio
En la parte superior del conjunto, cuatro figuras representan las estaciones del año y los ciclos agrícolas.
La fuente es, en esencia, un gran “teatro de piedra” donde el agua simboliza poder, fertilidad y civilización.
El misterio de las monedas: millones bajo el agua
La tradición de lanzar una moneda a la fuente se realiza de espaldas, con la mano derecha sobre el hombro izquierdo.
Según la leyenda popular:
Una moneda: regresarás a Roma
Dos monedas: encontrarás el amor
Tres monedas: matrimonio… o divorcio, según la versión
Pero detrás del ritual existe una realidad muy concreta.
Cada año se recolectan aproximadamente entre 1 y 1.5 millones de euros.
Todas las madrugadas, operarios de la empresa municipal ACEA aspiran las monedas del fondo del estanque bajo supervisión policial.
El 100 % de lo recaudado se destina a Caritas Roma, organización vinculada a la Iglesia católica que financia:
Comedores sociales
Albergues para personas sin hogar
Programas de asistencia y reinserción social
Intentar recuperar monedas del agua está estrictamente prohibido y se considera robo de propiedad pública.

La Fontana di Trevi en el cine: un mito global
Pocos monumentos han tenido una presencia cinematográfica tan poderosa.
Su consagración definitiva llegó con La Dolce Vita (1960), de Federico Fellini, cuando Anita Ekberg se sumerge en la fuente e invita a Marcello Mastroianni a entrar al agua. La escena fue filmada en invierno; el actor llevaba un traje térmico oculto bajo la ropa.
Otras apariciones memorables incluyen:
Roman Holiday, con Audrey Hepburn y Gregory Peck
Three Coins in the Fountain, que popularizó mundialmente la tradición de lanzar monedas y ganó el Óscar a mejor canción
The Lizzie McGuire Movie, versión pop del mito para el siglo XXI
Totòtruffa 62, donde el actor Totò intenta “vender” la fuente a un turista ingenuo en una sátira del ingenio romano.

El Palazzo Poli: el gigante que sostiene el espectáculo
El Palazzo Poli fue reconstruido en el siglo XVIII para integrarse al proyecto monumental de Salvi. Partes del edificio original fueron demolidas para abrir el gran nicho central que hoy ocupa la fuente.
En el siglo XIX fue residencia de la princesa rusa Zinaida Volkonskaya, célebre anfitriona de salones literarios frecuentados por intelectuales europeos.
Hoy el palacio alberga el Istituto Centrale per la Grafica, una institución que conserva una de las colecciones de grabados más importantes de Italia.
Desde sus ventanas superiores se obtiene la vista más privilegiada de la Fontana di Trevi, una perspectiva rara vez accesible al público y que revela la magnitud escenográfica del conjunto.









































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