top of page

La economía del aplauso: por qué el ir a un concierto se ha vuelto tan caro y se ha convertido en un lujo global

  • visionempresarial
  • 7 minutes ago
  • 6 min read

El secuestro del escenario: cómo el algoritmo y las preventas convirtieron el entretenimiento en un lujo de élite

Por Lorena Meeser

Durante décadas, ir a un concierto multitudinario o a un partido decisivo de fútbol fue una experiencia popular, casi ritual, una experiencia colectiva al alcance de la clase media. Hoy, ese mismo acto se ha transformado en un privilegio económico. Desde la Ciudad de México hasta Nueva York, Londres o Las Vegas, el entretenimiento en vivo se ha encarecido muchísimo, ha dejado de ser un gasto ocasional para convertirse en una inversión que pone a prueba el bolsillo de millones de personas.

Asistir a un concierto de clase mundial o a un partido de eliminatoria mundialista ha dejado de ser un gasto de entretenimiento para convertirse en una inversión financiera de alto riesgo.

No se trata de una percepción aislada ni de una consecuencia pasajera a causa de la inflación. Es el resultado de una transformación estructural del negocio del espectáculo, donde algoritmos, monopolios, bancos y plataformas tecnológicas han desplazado al fan del centro de la ecuación

Del disco al estadio: cuando la gira se volvió el negocio

El punto de quiebre fue silencioso pero definitivo. Durante gran parte del siglo XX, los artistas vivían de la venta de discos y utilizaban las giras como promoción. La llegada del streaming cambió las reglas: hoy, las plataformas pagan fracciones de centavo por reproducción, obligando a los artistas a generar sus ingresos casi exclusivamente en vivo.

Una gira internacional pasó de ser un complemento a convertirse en el corazón financiero del proyecto. El resultado es evidente: menos fechas, mayor demanda y boletos cada vez más caros.

La tormenta perfecta: por qué los boletos se dispararon

El encarecimiento del entretenimiento en vivo responde a una combinación de factores que actúan simultáneamente:

  • Costos operativos post-pandemia

    Mover un espectáculo global es hoy mucho más caro que en 2019. El transporte internacional, los seguros, la renta de estadios, el personal técnico y la tecnología —pantallas LED, escenarios automatizados, efectos especiales— han aumentado hasta un 40 ó 45%. Ese sobrecosto se traslada directamente al espectador.

  • Tarifas dinámicas: el Uber del entretenimiento.

    El modelo de Uber llegó a las taquillas: el llamado dynamic pricing cambió las reglas del juego. Si la demanda es alta, el precio sube automáticamente, incluso en los canales oficiales. Boletos que originalmente costaban 200 dólares pueden escalar a 2,000 o 5,000 dólares en minutos, sin intermediarios “ilegales”.Artistas como Taylor Swift, Bruce Springsteen o Bad Bunny han sido ejemplos emblemáticos de este modelo.

  • El efecto FOMO

    Tras el confinamiento global, el miedo a quedarse fuera (Fear of Missing Out) se intensificó. El público está dispuesto a pagar más por “vivir la experiencia”, lo que permite a promotoras y boleteras probar techos de precios antes impensables.

El dinero por ciudad: así se mueve el mercado global

Aunque el fenómeno es mundial, cada ciudad lo capitaliza de forma distinta..

  • Nueva York: epicentro de la reventa corporativa y del entretenimiento premium. En recintos como el Madison Square Garden o el MetLife Stadium —sede clave del Mundial 2026—, la demanda de empresas, fondos de inversión y compradores internacionales eleva los precios a niveles récord. Aquí, el fan común compite directamente con corporativos.

  • Londres: un mercado regulado, pero afectado por el impacto inflacionario de los grandes eventos. El Reino Unido presume de uno de los mercados más regulados de Europa, pero ni siquiera eso ha contenido la llamada “Beyonflación”: el impacto inflacionario de los grandes eventos culturales. En 2023, conciertos y espectáculos masivos contribuyeron significativamente al aumento del costo de vida en la capital británica.

  • Las Vegas: el espectáculo como paquete de lujo

En Las Vegas, el boleto rara vez se vende solo. El modelo de residency integra hospedaje, casinos, experiencias VIP y acceso preferencial. Los grandes casinos acaparan boletos para sus mejores clientes, inflando artificialmente la escasez y empujando los precios hacia arriba.

  • México: el reino de las preventas

En México, el mercado tiene una particularidad: la hegemonía de las preventas bancarias. Un banco y una boletera concentran la mayor parte del acceso anticipado, convirtiendo los conciertos y partidos en herramientas de fidelización financiera. No tener la tarjeta “correcta” equivale a quedar fuera del juego. El aumento de los precios no va de acuerdo a la inflación.

México: preventas, bots y el mercado oculto

En México, el acceso al entretenimiento está condicionado desde el primer momento. Las preventas bancarias funcionan como un filtro económico y financiero: sin la tarjeta correcta, el fan queda fuera.

A esto se suma el uso masivo de bots de compra automatizada, capaces de acaparar miles de boletos en segundos. En eventos de alta demanda, especialistas estiman que hasta el 40% del inventario termina en la reventa antes de que el público general tenga oportunidad real de compra.

Pero más allá del sistema, hay dos casos que explican con claridad quirúrgica cómo funciona este nuevo modelo.

¿Quién gana en este nuevo ecosistema?

El encarecimiento del entretenimiento no es accidental. Tiene beneficiarios claros:

  • Boleteras y promotoras, que cobran cargos por servicio de entre 10% y 25% y, en muchos casos, operan sus propios mercados de reventa.

  • Bancos, que ganan miles de nuevos clientes atraídos únicamente por el acceso anticipado.

  • Plataformas de reventa “legal” que cobran comisión tanto al vendedor como al comprador.

  • Artistas de élite, que aunque públicamente critican el sistema, se benefician de precios dinámicos y paquetes VIP.

El fútbol: de pasión popular a espectáculo corporativo

El fútbol no ha escapado a esta lógica. Mundiales, finales de la Champions League o partidos amistosos de selecciones se han convertido en productos financieros. El Mundial 2026 es el ejemplo más claro: con millones de solicitudes diarias, el precio ya no refleja el valor del espectáculo, sino la capacidad de pago del espectador.

Shakira y Luis Miguel: el manual del encarecimiento del espectáculo en México

Para entender por qué asistir a conciertos en México se ha vuelto cada vez más costoso, los casos de Luis Miguel y Shakira son ejemplos de manual sobre cómo opera hoy el mercado del entretenimiento en vivo. Ambos representan los dos extremos del éxito financiero contemporáneo: la exclusividad construida desde la nostalgia y la monetización del empoderamiento y la viralidad.

Shakira: cuando el empoderamiento también factura

Si Luis Miguel apela a la nostalgia, Shakira representa la monetización perfecta de la era digital. Su Las Mujeres Ya No Lloran World Tour convirtió el discurso de empoderamiento en una experiencia premium.

En el Estadio GNP, los paquetes VIP alcanzaron precios de hasta 41,000 pesos, vendiendo no solo un asiento, sino estatus, cercanía simbólica y exclusividad. Con más de una docena de fechas agotadas, la venta escalonada y las largas filas virtuales normalizaron precios que arrancan en zonas económicas, pero escalan rápidamente.

La gira "Las Mujeres Ya No Lloran World Tour" de Shakira fue un éxito rotundo en 2025, generando más de 327 millones de dólares en ingresos brutos y vendiendo más de 2.5 millones de entradas, según Billboard Boxscore, consolidándose como la gira latina más taquillera de una mujer en la historia, con estimaciones apuntando a superar los 300 millones de dólares solo en ventas de boletos y un impacto económico aún mayor por patrocinios y merchandising por encima de los 300 millones de dólares. Además de la derrama económica significativa en las ciudades que visitó, además de impulsar el turismo, la hotelería y el comercio local.

Beneficiados: la promotora (OCESA/Live Nation) y la banca, especialmente Citibanamex, mediante un sistema de preventas que agota las mejores zonas antes de la venta general.

Shakira no solo está facturando, sino que ha roto récords financieros, posicionándose como la artista latina más rentable de 2025 con "Las Mujeres Ya No Lloran World Tour", superando a  Bad Bunny y Karol G.

Luis Miguel: el arte de la escasez programada y la guerra bancaria

Luis Miguel no solo volvió a los escenarios: regresó convertido en el artista latino más taquillero de la historia, con una recaudación superior a 409,5 millones de dólares en su gira 2023–2024, según Billboard.

Al prescindir del canal tradicional de Ticketmaster y optar por plataformas alternativas, el cantante obtuvo el control de la venta, pero generó filas virtuales de cientos de miles de personas, colapsos técnicos y una percepción de escasez que disparó la reventa.

La gira se convirtió además en un campo de batalla entre Santander y Banorte, cuyos acuerdos de preventa obligaron a miles de fans a contratar tarjetas de crédito solo para intentar acceder. En México, los precios en zonas preferentes superaron los 12,000 pesos, y en destinos exclusivos alcanzaron hasta 30,000 pesos.

Beneficiados: el propio artista —que redujo intermediarios— y los bancos, que captaron clientes cautivos.

El patrón común

  • Precio dinámico no declarado, disfrazado de paquetes VIP o nuevas secciones.

  • El fan convertido en cliente bancario, donde el acceso depende del historial crediticio.

  • Derrama económica vs. bolsillo local: mientras las giras generan millones en turismo, el fan promedio destina hasta dos meses de salario mínimo para un boleto de zona media.

El fútbol tampoco se salva

Mundiales, finales internacionales y partidos amistosos de selecciones se han integrado al mismo esquema. El Mundial 2026 es el ejemplo más claro: millones de solicitudes diarias, precios inflados y acceso condicionado por preventas, paquetes corporativos y reventa.

Mientras que para el juego inaugural entre México y Sudáfrica las entradas oscilan entre 57.000 pesos (3.171 dólares) y 214.910 pesos (11.954 dólares), las entradas para la final en Nueva Jersey van de los 78.200 pesos (4.395 dólares) a 1.755.000 pesos (97.586 dólares). Datos de la plataforma Seat Geek.

¿Hay salida?

La regulación aparece como la única vía posible. En Estados Unidos, el Congreso investiga prácticas monopólicas de Live Nation–Ticketmaster. En México, la Profeco ha exigido mayor transparencia, pero mientras la demanda supere por millones a la oferta, el precio seguirá siendo una barrera de clase. Y esto se está dando a nivel mundial.

El aplauso sigue siendo gratuito. El acceso al espectáculo, no.



 
 
 

Comments


Featured Posts
Recent Posts
Archive
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
  • facebook
  • twitter
  • linkedin

Visión Empresarial Querétaro          

Santiago de Querétaro, Qro., México

©2024 VISIÓN EMPRESARIAL QUERÉTARO

Revista empresarial

bottom of page