Entre estrellas, profecías y leyendas: de dónde viene la tradición de los Reyes Magos
- visionempresarial
- 2 days ago
- 6 min read

El viaje eterno: historia y simbolismo de los Reyes Magos
Por: Lorena Meeser
La historia de los Reyes Magos es una de las tradiciones más antiguas y ricas del cristianismo y de la cultura occidental. Aunque hoy se les representa como tres figuras mágicas que traen juguetes a los niños, su origen es mucho más complejo y fascinante: una mezcla de textos sagrados, arqueología, leyendas medievales y adaptaciones modernas.
La llegada de los Magos de Oriente no es únicamente un acontecimiento religioso; es un fenómeno cultural que ha logrado unir continentes y siglos de historia. Desde los desiertos de Oriente hasta los zapatos colocados en balcones de Madrid o en las casas de la Ciudad de México, esta tradición simboliza la culminación del ciclo navideño y la persistencia de la esperanza.

El origen histórico de una tradición milenaria: de magos de Oriente a Reyes del mundo
Aunque hoy los conocemos como tres reyes con nombres propios, su origen es mucho más sobrio y enigmático. La Biblia menciona muy poco sobre ellos. De hecho, aparecen únicamente en el Evangelio de San Mateo, donde se habla de unos “magos de Oriente”.
La palabra griega magoi hacía referencia a sabios, astrónomos o sacerdotes persas, expertos en la observación de los astros. Según el relato, siguieron una estrella para adorar al “Rey de los Judíos” recién nacido. El texto bíblico no especifica cuántos eran, no los llama reyes, no menciona sus nombres ni indica que pertenecieran a distintas razas.

¿Cómo se convirtieron en tres reyes?
Con el paso de los siglos, la Iglesia y la tradición popular fueron completando el relato original.
El número tres se dedujo a partir de los regalos mencionados por Mateo: oro, incienso y mirra. En cuanto a su condición real, fue en el siglo III cuando el teólogo Tertuliano los llamó “reyes”, apoyándose en profecías del Salmo 72 del Antiguo Testamento, que anunciaban que los reyes de la tierra se postrarían ante el Mesías.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar aparecen por primera vez en el siglo VI, en un mosaico de la iglesia de San Apolinar el Nuevo, en Rávena, Italia. Con el tiempo, la Iglesia les asignó edades y razas distintas para simbolizar los tres continentes conocidos en aquel entonces -Europa, Asia y África- y las tres etapas de la vida humana.

El simbolismo de los regalos
Cada uno de los obsequios entregados al Niño Jesús posee un profundo significado teológico:
Oro: símbolo de su naturaleza como Rey.
Incienso: utilizado en el culto a los dioses, representa su naturaleza divina.
Mirra: resina empleada para embalsamar cuerpos, que anticipa su condición humana y su destino de sacrificio y muerte.

La representación de razas y edades
Fue durante el Renacimiento cuando se consolidó la idea de que los Reyes Magos debían representar a toda la humanidad conocida:
Melchor: anciano de barba blanca, símbolo de Europa.
Gaspar: joven de rasgos claros, representante de Asia.
Baltasar: hombre de piel negra, representante de África.
Esta representación, que se popularizó entre los siglos XV y XVI, buscaba reforzar la universalidad del mensaje cristiano.

La evolución de la carta y el zapato
El uso del zapato tiene raíces medievales. Servía como un sistema de identificación para que los pajes reales supieran a quién correspondía cada regalo. A ello se suma una leyenda popular: se dice que dos amigos del Niño Jesús, al verlo descalzo, le regalaron sus propios zapatos. Tras lavarlos y dejarlos secar, al día siguiente aparecieron llenos de dulces, dando origen a este entrañable ritual.

La tradición de los regalos
Aunque se inspira en los presentes ofrecidos por los Magos a Jesús, la costumbre de regalar a los niños se popularizó en la España del siglo XIX, impulsada por el auge de la burguesía y la escolarización. La carta a los Reyes se convirtió entonces en una herramienta educativa: un contrato simbólico en el que el niño prometía buen comportamiento a cambio de un deseo cumplido. Antes de eso, el 6 de enero era una celebración estrictamente religiosa.
A mediados de ese siglo, los Reyes Magos se consolidaron como el equivalente español de San Nicolás o Santa Claus, reforzando la ilusión infantil mediante la carta y el zapato, símbolos de la identidad del niño y del camino recorrido a lo largo del año.

Las reliquias de los Reyes Magos
En la Catedral de Colonia, Alemania, se encuentra el Relicario de los Tres Reyes: un imponente sarcófago de oro que, según la tradición, guarda sus restos. Estas reliquias fueron trasladadas desde Milán en 1164, convirtiendo a Colonia en uno de los centros de peregrinación más importantes de la Europa medieval.

Geografía de la ilusión: ¿dónde se celebra?
Aunque la figura de los Reyes Magos es conocida en gran parte del mundo cristiano, la celebración del 6 de enero es especialmente intensa en el ámbito hispano y en algunas regiones de Europa. Países como España, México, Puerto Rico, Paraguay y Argentina mantienen viva esta tradición, recordando que la sabiduría siempre se inclina ante la inocencia y la esperanza.
España
Es el epicentro de la celebración. Destaca la Cabalgata de Reyes —la de Alcoy, celebrada desde 1866, es la más antigua— y el tradicional Roscón de Reyes, que esconde un haba (símbolo de mala suerte) y una figura que corona al “rey” del día.
México
La tradición es especialmente vibrante. Muchos niños envían su carta atada a un globo -práctica que hoy se ha disminudo por la conciencia ambiental- y se mantiene el ritual del zapato. La Rosca de Reyes marca el inicio de una cadena festiva: quien encuentra al Niño Jesús debe invitar los tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria.
Italia
Ahí, la protagonista es la Befana, una anciana que vuela en escoba y reparte dulces o carbón. Según la leyenda, los Reyes Magos le pidieron ayuda para encontrar Belén; tras negarse, se arrepintió y ahora busca al Niño Jesús en cada hogar.
Puerto Rico y Cuba
En Puerto Rico, los niños recogen hierba para los camellos y la colocan debajo de la cama. Es una de las celebraciones más importantes del calendario boricua.
Otros países
En Paraguay y Uruguay se conserva la tradición del zapato y el pasto para los camellos. En Alemania y Austria destaca el Sternsinger: niños vestidos de Reyes que cantan de casa en casa, recaudan fondos para obras caritativas y marcan las puertas con las iniciales C+M+B (Christus Mansionem Benedicat, "Que Cristo bendiga esta casa").

El banquete de los camellos: la hospitalidad sagrada
Dejar agua y comida no es solo un gesto simbólico. Proviene de la antigua Ley de Hospitalidad: en el desierto, negar agua a un viajero y a su montura equivalía a una condena de muerte. Al alimentar a los camellos, los niños participan en un rito ancestral de cuidado hacia quienes hacen posible el milagro.
La magia de los Reyes Magos perdura porque, a diferencia de otras figuras, ellos son buscadores. Representan la curiosidad humana, la fe en las estrellas y la generosidad que no espera recompensa, salvo la alegría de encontrar un zapato lleno.

Retablo de los Reyes Magos
La Adoración de los Reyes Magos (Adorazione dei Magi, en italiano) es un retablo pintado al temple sobre madera. Es la obra más conocida de Gentile da Fabriano. Firmado y fechado en el año 1423 procedía de la Capella Strozzi de Santa Trinità, Florencia, y desde 1919 se encuentra en la Galería de los Uffizi. Sus dimensiones son de 3 metros de largo por 2.82 de alto, incluido el marco, que es el original.

El sueño de los Reyes Magos: Capitel de la catedral de Autun, Francia.
Sumidos en un profundo sueño reciben la visita de un ángel que les avisa sobre la necesidad de no regresar por los dominios de Herodes, indicándoles que deben seguir una estrella que será su guía.

La Rosca de Reyes: un ritual comestible de la Epifanía
La Rosca de Reyes es mucho más que un pan dulce tradicional. Se trata de un símbolo profundamente arraigado en la celebración de la Epifanía, el momento en que, según la tradición cristiana, los Reyes Magos reconocen al Niño Jesús como el Mesías. Cada uno de sus elementos encierra un significado religioso, histórico y cultural que transforma el acto de compartirla en un ritual colectivo.

Su forma circular u ovalada representa el amor eterno de Dios, sin principio ni fin, y remite también a las coronas de los Reyes Magos. Este diseño tiene un antecedente histórico en los festejos romanos, festividades paganas en las que se escondía un haba dentro de un pan para designar simbólicamente al “rey de la fiesta” por un día.
Las frutas cristalizadas y la costra de azúcar evocan las joyas y piedras preciosas que adornaban las coronas de Melchor, Gaspar y Baltasar. Desde una lectura espiritual, también simbolizan las distracciones terrenales que pueden apartar al ser humano de lo esencial.
El pequeño muñeco oculto dentro de la rosca representa al Niño Jesús. Su presencia escondida alude al episodio bíblico en el que María y José protegen al niño de la persecución del rey Herodes. Encontrarlo no es señal de mala fortuna, sino una bendición: quien lo descubre asume simbólicamente el papel de padrino o madrina del Niño Dios.

El acto de partir la rosca, tradicionalmente con cuchillo, recuerda el peligro que amenazaba al recién nacido durante su infancia. En México, este gesto adquiere un significado social y festivo adicional: quien encuentra al niño se compromete a vestirlo, llevarlo a bendecir el 2 de febrero,
-Día de la Candelaria- y ofrecer tamales y atole a quienes compartieron la rosca el 6 de enero.
Así, la Rosca de Reyes no solo endulza la mesa, sino que une fe, historia y convivencia. Este ritual culinario cierra el ciclo de las celebraciones navideñas en la cultura mexicana, reforzando los lazos comunitarios y la memoria simbólica de una tradición viva.
.png)














































Comments