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La Guelaguetza: magia, tradición y cultura de los pueblos oaxaqueños.



El término Guelaguetza, se deriva del vocablo zapoteco guendalezaa que significa “Ofrenda, presente o cumplimiento”. Es una de las tradiciones con más popularidad en el estado de Oaxaca. La Guelaguetza tiene su origen desde la época prehispánica, cabe mencionar que esta festividad comenzó con un ritual que se le hacía a los dioses antiguos en el lugar denominado por los zapotecos como Daninayaaloani o cerro de bella vista. En esa época los antiguos mexicas adoraban a diversas deidades, entre ellas la Diosa Centéotl, quien representaba a la Diosa del Maíz y a la que adoraban y respetaban de tal manera, que le realizaban una celebración para festejarla año con año, se le ofrecían danzas, ritos así como un enorme banquete que duraban ocho días. Desde entonces esta celebración fue considerada como algo muy especial y significativo para los lugareños.

Forma parte de los cultos populares a la Virgen del Carmen, razón por la cual se celebra los dos lunes más cercanos a la festividad católica de esta vocación mariana que se festeja el 16 de julio.

También se conoce con el nombre de los lunes del Cerro, puesto que el corazón de la festividad es el cerro del Fortín, que domina el centro de la ciudad de Oaxaca. En su concepción más amplia, la Guelaguetza representa no solo cooperar, sino hace referencia a los tiempos antiguos en donde la ciudad de Oaxaca se llamaba, toda una actitud o cualidad con la que se nace, el amor al prójimo de cada habitante zapoteca hacia sus hermanos, una actitud de compartir la naturaleza y la vida, costumbres y tradiciones. Es considerada como la mayor fiesta Folklórica del continente americano, juntando en ella miles y miles de personas cada año.

En esta celebración, participan las delegaciones representativas de las 8 regiones que conforman el estado de Oaxaca de Juárez el que nos muestran sus distintas tradiciones y costumbres que tienen los oaxaqueños de diversas regiones con mucho amor y cariño hacia sus turistas o gente de su lugar, y que engalanan año con año la Rotonda de las Azucenas, lugar donde se ubica el Auditorio Guelaguetza que alberga está fiesta.

La Guelaguetza es la máxima fiesta de Oaxaca, es el don de dar y recibir; una celebración que muestra las expresiones culturales, artísticas, artesanales y gastronómicas de las ocho regiones, que desde 1932 se presentan en el Auditorio Guelaguetza, conocido también como la Rotonda de las Azucenas.

La Guelaguetza se celebra cada año en los dos lunes después del 16 de julio, excepto cuando el primer lunes el 18 de julio, aniversario luctuoso de Benito Juárez. En ese caso, se posponen las celebraciones una semana y caen en 25 de julio y 1o de agosto (como ocurrió en 2005 y en 2011, aunque en 2005 no se respetó esta tradición, y se celebró el Lunes del Cerro el día 18), ni en 2020, debido a la pandemia de COVID-19.

Este año la Guelaguetza se va a celebrar el 17 y el 24 de julio.

También se le conoce como Guelaguetza al apoyo en especie (chile, maíz, frijol, etcétera), que se realiza en las comunidades cuando se realizan festividades. Este apoyo es recíproco, es decir, cuando se le brinda a la persona que lo requiere, está obligada a devolver el apoyo que se le dio. Las personas de las comunidades lo realizan como una forma de mostrar interés a sus costumbres o por lo que su familiar está haciendo o celebrando. Por lo regular, el apoyo de la Guelaguetza se da en las fiestas, al igual que en los velorios, solo que el apoyo cambia, es decir, las personas que lo reciben ya no están obligadas a devolverlo, pues se toma como una forma de demostrar el pésame por la persona fallecida. Guelaguetza es una palabra zapoteca que denota el acto de participar cooperando; es un don gratuito que no lleva consigo más obligación que la de la reciprocidad.

Los bailes y danzas de la región del Valle son la Danza de la pluma y el Jarabe del Valle. De la Sierra Juárez, los Sones Serranos y el jarabe de la Botella. De Tuxtepec, la sorprendente Danza Flor de Piña, con sus más de veinte hermosas mujeres, que bailan energéticamente, hombro con hombro, en una sincronía llena de movimiento y color. De Huautla de Jiménez, los sones mazatecos. Pinotepa Nacional presenta bailables como Las Chilenas, La Malagueña y El Pandero. Huajuapan de León presenta el Jarabe mixteco, lleno de movimiento y energía entre una pareja. El Istmo de Tehuantepec presenta La Sandunga y La Tortuga. Ejutla de Crespo presenta El Jarabe Chenteño y El Palomo. Al cierre de la Guelaguetza, se presenta uno de los bailables más representativos de Oaxaca: la Danza de la Pluma, ejecutado por hombres con grandes penachos coloridos, también muy pesados, que se decoran con pequeños espejos y, en algunos casos, con imágenes religiosas.

Cada región lleva su propia banda de música. Se toca música en vivo durante todo el evento. La mayoría son bandas de viento, y tocan sus piezas mientras los bailarines presentan lo mejor de su región.

Cintéotl o Centéotl, que en idioma náhuatl significa “dios del maíz” o, más precisamente "energía del maíz", en la cultura mexica en ocasiones se considera un ser dual, hombre y mujer, o bien solo del sexo masculino; en sexo femenino, pasó a ser Chicomecóatl que, según la cosmogonía mexica, nació de la unión de Piltzintecuhtli, dios-energía de los temporales, y de Xochiquétzal, diosa-energía de la belleza, de las flores, de la juventud y de la fertilidad, patrona de las jóvenes, del embarazo, de los partos y de los oficios de las mujeres, que tras su nacimiento se refugió bajo la tierra y se convirtió en distintos sustentos; de entre ellos, el maíz divinizado. Entre sus diversos cultos, se le celebraba junto a Chicomecóatl, la diosa-energía de la agricultura, de las cosechas y de la fecundidad.

El origen de esta celebración proviene de los indígenas oaxaqueños, quienes veneraban a la "diosa-energía del maíz" Centéotl, por la que realizaban grandes honores, ofrendas y presidía las fiestas. Al llegar los españoles a esta tierra y establecer la religión cristiana, los frailes franciscanos y dominicos prohibieron las prácticas dedicadas a esta diosa-energía y construyeron el templo católico dedicado a la Virgen del Monte Carmelo -hoy templo del Carmen Alto-, y obligaron a los indígenas a rendir culto a la Virgen del Carmen.

Bani Stui Gulal

En 1969, los organizadores de la fiesta decidieron imprimirle a ésta mayor lucimiento con la introducción de diversos espectáculos, entre los que sobresalían la elección de Centéotl, la diosa-energía del maíz, así como la representación de una versión sobre la historia de la fiesta, llamada Bani Stui Gulal, que en el idioma zapoteco significa "repetición de lo antiguo". La finalidad de incluir estas actividades era presentar la Guelaguetza como parte de una tradición que se remontaba al pasado prehispánico y que fundaba en él sus raíces.

El gobierno del estado, así como la Asociación Folklórica Oaxaqueña, lograron unir las ideas que ya existían sobre la historia de la fiesta. Su propuesta no sólo fue aceptada sino que, sirviendo de guion, se estructuró sobre ella la realización de un espectáculo dirigido a la población local, con el fin de transmitir, a través de la música, la danza y la poesía, una versión de la historia que hasta ese momento era poco conocida por la mayoría de los pobladores de la ciudad.


La puesta en escena, organizada por el gobierno del Estado, corrió a cargo del grupo folklórico de la Universidad Benito Juárez, acompañado por la Banda de Música del Estado, y se llevó a cabo en la Plaza de la Danza en los dos domingos previos a los Lunes del Cerro. Esta festividad fue calificada como “asombrosa”.

El conjunto de ideas que sobre la historia de la fiesta habían creado los intelectuales locales logró reunirse en un solo discurso que abordaba cuatro épocas (siguiendo la secuencia de las épocas que esta actividad aborda):

Época prehispánica

Aquí se narra la dominación azteca, la Gran fiesta de los Señores, la elección de una doncella y su posterior sacrificio en honor a Centéotl. Cabe señalar que estas fiestas coinciden en fecha con la actual celebración urbana, transmitiendo con ello a los pobladores la visión de antigüedad de su celebración. Asimismo, en la realización del sacrificio humano quedan exentos los zapotecos y mixtecos, ya que claramente refiere que éste era realizado por mexicas.


Esta presentación se divide en cuatro épocas.

Época Prehispánica: en la que podemos admirar las danzas que realizaba el pueblo mexica en honor de la Diosa Centeotl (Diosa del Maíz Tierno), la danza de las vírgenes de las cuales seleccionaban a la doncella que sería sacrificada el cual era un gran honor para ella y que trascendía a su familia y la danza de los guerreros jóvenes.


Época de la Colonia: inicia con las danzas que seguían realizando los mexicas en honor a sus dioses hasta la conquista de los españoles. Después continúa con una procesión en honor a la virgen del Carmen y una especie de carnaval en la que participan las marmotas, las chinas de calenda, los “zancudos” de Zaachila y sobresale la participación de la “sierpe” que es una especie de serpiente gigante, acompañados por la música de la banda del estado.


Época del México Independiente: que consiste en un paseo en donde se admiran a las catrinas con sus grandes trajes, los charros, las chinas de calenda y todos los habitantes, en el que prueban los productos que ofrecen los vendedores de la región.


Época Contemporánea: en la que se admiran los principales trajes de cada una de las regiones, mientras se escucha un poema dedicado a Oaxaca. Este espectáculo finaliza como todas las fiestas del pueblo oaxaqueño, con la quema de los fuegos artificiales.



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