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Groenlandia, el nuevo epicentro de la geopolítica del siglo XXI

  • visionempresarial
  • hace 4 días
  • 4 Min. de lectura

Groenlandia: la isla que redefine el equilibrio del poder global

Por: Lorena Meeser

Durante décadas, Groenlandia fue percibida como un territorio remoto, cubierto de hielo y ajeno a las grandes decisiones del mundo. Hoy, esa visión es obsoleta. En pleno siglo XXI, la isla más grande del planeta se ha convertido en una de las piezas estratégicas más codiciadas del tablero geopolítico global, en el epicentro donde confluyen el cambio climático, la seguridad internacional, la competencia tecnológica y la rivalidad entre grandes potencias.

Que Estados Unidos —y en particular Donald Trump— haya mostrado un interés explícito en Groenlandia no es una excentricidad política, sino una señal clara de su nuevo valor estratégico.

Su ubicación vale más que su territorio

Groenlandia se sitúa entre el océano Ártico y el Atlántico Norte. Geográficamente pertenece a América del Norte; políticamente es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Su posición es clave por tres razones fundamentales:

  • Se encuentra en el corazón del Ártico, la región que más rápidamente se está transformando debido al deshielo.

  • Está ubicada en la ruta más corta entre América del Norte, Europa y Rusia, lo que la convierte en un punto natural de vigilancia y control.

  • Se encuentra en medio de las futuras rutas marítimas polares, que podrían reducir miles de kilómetros en el comercio entre Asia, Europa y América del Norte.

En términos estratégicos, Groenlandia funciona como un puente geopolítico entre continentes y como un punto de control del Atlántico Norte y del acceso al Ártico.

El “portaaviones” natural del Ártico

Desde la perspectiva militar, Groenlandia es una plataforma de valor incalculable. Estados Unidos opera en su territorio la Base Espacial de Pituffik (antes Base Aérea de Thule), una instalación clave para:

  • La detección temprana de misiles balísticos intercontinentales.

  • El monitoreo de satélites y del espacio cercano.

  • La vigilancia del tránsito aéreo y marítimo entre Rusia y América del Norte.

En un escenario de creciente tensión entre potencias, controlar Groenlandia significa reforzar la arquitectura de seguridad occidental en el Ártico y el Atlántico Norte, y contener la expansión militar rusa y la influencia económica china.

El Ártico: la nueva frontera del poder

El deshielo ha convertido al Ártico en un nuevo campo de competencia global.

  • Rusia ha reforzado su presencia con bases militares, puertos estratégicos y la mayor flota de rompehielos del mundo, varios de ellos nucleares.

  • China, aunque no es un país ártico, se autodefine como “Estado cercano al Ártico” y busca participar en proyectos de infraestructura, minería y rutas comerciales.

  • Estados Unidos intenta no perder terreno en una región que será clave para el comercio, la seguridad y la energía del futuro.

En este contexto, Groenlandia es una pieza central para mantener el equilibrio de poder en el extremo norte del planeta.

Los recursos bajo el hielo: el verdadero tesoro

Más allá de su valor geográfico y militar, Groenlandia concentra recursos estratégicos críticos para la economía del siglo XXI.

Minerales estratégicos y tierras raras

Bajo su suelo se encuentran importantes yacimientos de:

  • Tierras raras (neodimio, disprosio, praseodimio), esenciales para:

    • Teléfonos inteligentes

    • Vehículos eléctricos

    • Turbinas eólicas

    • Sistemas de defensa y tecnología militar

  • Uranio

  • Zinc

  • Hierro

  • Oro

  • Níquel

  • Cobalto

  • Grafito

Estos recursos son clave porque China domina actualmente alrededor del 60% del procesamiento global de tierras raras, lo que representa una vulnerabilidad estratégica para Estados Unidos y Europa. Proyectos como Kvanefjeld y Tanbreez colocan a Groenlandia como una alternativa potencial para diversificar ese suministro.

Energía: petróleo y gas

Estudios geológicos internacionales estiman que el Ártico podría concentrar hasta el 13% del petróleo no descubierto del planeta y cerca del 30% del gas natural. Parte de ese potencial se encuentra en aguas cercanas a Groenlandia.

No obstante, desde 2021 el gobierno groenlandés ha suspendido nuevas licencias de exploración petrolera y gasífera por razones ambientales y climáticas, una decisión que refleja la tensión entre desarrollo económico y sostenibilidad.

Una economía pequeña, pero estratégicamente relevante

La economía de Groenlandia es limitada y dependiente:

  • Cerca del 90% de sus exportaciones provienen de la pesca, principalmente camarón y fletán.

  • Aproximadamente el 40% de su presupuesto anual proviene de subsidios directos de Dinamarca.

El desarrollo minero podría transformar radicalmente su estructura económica, pero también ha generado un intenso debate interno sobre el impacto ambiental, cultural y social de estos proyectos.

Cambio climático: amenaza global, oportunidad geopolítica

Alrededor del 80% del territorio groenlandés está cubierto por hielo. Sin embargo, la isla se calienta aproximadamente cuatro veces más rápido que el promedio mundial, lo que la convierte en uno de los principales indicadores del cambio climático.

El derretimiento del hielo:

  • Contribuye al aumento global del nivel del mar.

  • Facilita el acceso a recursos naturales antes inaccesibles.

  • Abre rutas marítimas estratégicas.

Así, una tragedia ambiental global se traduce, paradójicamente, en una oportunidad geopolítica para las grandes potencias.

Población escasa, dilemas profundos

Groenlandia tiene cerca de 56,000 habitantes, en su mayoría de origen inuit. Es uno de los territorios menos poblados del planeta. Su capital, Nuuk, apenas supera los 18,000 habitantes.

Esta baja densidad poblacional intensifica los debates sobre soberanía, identidad cultural y autodeterminación.

¿Independencia o nueva dependencia?

Groenlandia aspira a una mayor autonomía, e incluso a la independencia total de Dinamarca. Sin embargo, el dilema es claro:

  • La independencia requiere autosuficiencia económica.

  • Esa autosuficiencia podría darse a través de la minería.

  • La minería exige inversión extranjera, principalmente de Estados Unidos o de China.

El riesgo es evidente: sustituir una dependencia política, económica y estratégica.

¿Por qué Trump —y Estados Unidos— quieren Groenlandia?

Cuando Donald Trump expresó en 2019 su interés en “comprar” Groenlandia, muchos lo interpretaron como una ocurrencia. En realidad, fue una manifestación directa de realpolitik.

Para Estados Unidos, Groenlandia representa:

  • Un activo clave frente a Rusia y China.

  • Un punto estratégico para el control del Ártico.

  • Una fuente potencial de minerales críticos.

  • Un pilar de su sistema de defensa y vigilancia global.

No era una idea nueva: Estados Unidos intentó adquirir Groenlandia en 1867, 1910 y 1946. La diferencia es que hoy su valor estratégico es mucho mayor, en un mundo marcado por la competencia tecnológica, la transición energética y la militarización del Ártico.

Conclusión: la llave del equilibrio mundial

Groenlandia concentra en un solo territorio:

  • Posición geográfica estratégica.

  • Control del Ártico emergente.

  • Recursos minerales críticos.

  • Infraestructura militar clave.

  • Impacto directo del cambio climático.

  • Rivalidad entre las grandes potencias.

Groenlandia ya no es una isla remota y congelada. Es una de las llaves del futuro equilibrio global. Por eso Washington la desea, Pekín la observa con atención, Moscú la vigila de cerca y el mundo entero comienza, finalmente, a entender su verdadero valor.


 
 
 
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